Latinoamérica… En busca de un nuevo sistema de eticidad global
Latin America… In search of a new system of global ethics
Analéctica
Arkho Ediciones, Argentina
ISSN-e: 2591-5894
Periodicidad: Bimestral
vol. 9, núm. 58, 2023
Recepción: 09 Marzo 2022
Aprobación: 19 Abril 2022
Resumen: Las Epistemologías del Sur, constituyen la posibilidad de reconstruir, formular y legitimar alternativas para una sociedad más justa y libre, considerando a la vez la importancia de evaluar el contexto en el que se desarrollan las epistemologías, siendo determinante que pueda ser o positiva o por el contrario negativo. El contexto fija posiciones políticas, sociales, culturales, económicas que son los marcadores de una sociedad y de toda una región o continente; por lo tanto, el contexto establecerá la idoneidad propia y necesaria para la orientación y hasta para las oportunidades.
Palabras clave: Epistemologías del Sur, Humanismo, Humanética.
Abstract: The Epistemologies of the South constitute the possibility of reconstructing, formulating and legitimizing alternatives for a more just and free society, considering at the same time the importance of evaluating the context in which the epistemologies are developed, being decisive that it can be either positive or the negative opposite. The context sets political, social, cultural, and economic positions that are the markers of a society and of an entire region or continent; Therefore, the context will establish one's own and necessary suitability for guidance and even opportunities.
Keywords: Epistemologies of the South, Humanism, Humanetics.
Las Epistemologías del Sur, constituyen la posibilidad de reconstruir, formular y legitimar alternativas para una sociedad más justa y libre, considerando a la vez la importancia de evaluar el contexto en el que se desarrollan las epistemologías, siendo determinante que pueda ser o positiva o por el contrario negativo. El contexto fija posiciones políticas, sociales, culturales, económicas que son los marcadores de una sociedad y de toda una región o continente; por lo tanto, el contexto establecerá la idoneidad propia y necesaria para la orientación y hasta para las oportunidades.
Debemos considerar la opinión de muchos referentes al hecho que el Continente Europeo haya desarrollado una arrogancia hacia el Sur producto del Colonialismo, que lo hace despreciar cualquier innovación u oferta que proceda de allí, catalogándolo como una etiqueta contundente: si es hecho o viene del sur, no sirve o no se adapta a nosotros o no aplica para este lado.
Considera la autora del presente artículo, que esto que pareciera ser bien discriminatorio es una realidad cotidiana, lo hecho en algún país latinoamericano, o lo traído de la India, por ejemplo, es algo que “no puede servir o estar a la altura de”; mientras que, si esa etiqueta o rótulo identifica al Norte, entonces la cosa cambia. Esto es bueno, moderno, actual y sirve. Y es importante señalar que no se trata de quién es mejor: Norte o Sur, ni mucho menos querer quitar a uno y poner el otro. Lo sabio sería reconocernos unos a otros y respetarnos con todo el arsenal que cada región posee. Sobre todo, o, mejor dicho, en particular y de forma protagónica, el valor humano de los habitantes de cada región. Todo lo que trae cada cultura y cada civilización.
El autor Boaventura De Sousa Santos (2009; 2012), fundamenta su análisis de las Epistemologías del Sur, a través de cuatro áreas de interés que ubica específicamente en el contexto intelectual.
En su primer enfoque expone, lo que particularmente como autora de este artículo considero, la injusticia mundial que se vive de los pocos privilegiados en el mundo y los muchísimos desafortunados que existen. De Sousa habla aquí de la vivencia actual de desigualdad que no puede ser interpretada con contundencia, y por ello lo razona manifestando que son tiempos difíciles los que se viven, en donde surgen: Preguntas Fuertes y Respuestas Débiles.
Plantea el hecho de que cada vez estamos más conscientes de nuestras limitaciones, más conscientes de nuestros desatinos, de las irresponsabilidades que cometemos con la Tierra y la convivencia en el mundo en general. Y esa consciencia de sentir frenar el horizonte, de no saber cómo mejorar o cambiar o colaborar para detener la injusticia, nos produce precisamente respuestas débiles, que no satisfacen, que no llenan ni responden las preguntas fuertes del devenir de los tiempos. Dice el autor: “¿qué podemos contestar?, ¿es este un mundo justo? Las respuestas que tenemos hoy en día son débiles, no nos parecen convincentes para producir respuestas adecuadas. ¿Cuáles serían estas respuestas? Derechos humanos, democracia, desarrollo…”; sin embargo, allí se autocritica, considerando que esas respuestas no son lo suficientemente alentadoras, ni precisamente las más adecuadas, ya que no han demostrado su efecto positivo.
En un segundo plano, su reflexión es extremadamente profunda, así lo considero en vista de que se refiere a las grandes y gravísimas contradicciones que existen en la actualidad, que generan, sobre todo en los jóvenes, una incertidumbre y un desasosiego agobiante y preocupante. Ver las deplorables condiciones de vida en la que viven miles de seres humanos, que preocupan a otros tantos de miles que quisieran cambiar esas condiciones de vida, pero parece no ocurrir ese cambio; es un tema de largo tiempo, pero la gran pregunta sería, de cuánto tiempo estamos hablando. Es un cambio de gobernantes, de pueblo, de civilización, como dice el autor. Definitivamente es un problema real, “porque no estamos hablando de producción material, sino de mentalidades, de sociabilidades, de maneras de vivir y de convivir. Por ello aquí hay una contradicción entre la urgencia de los cambios y la transformación civilizatoria que se requiere”, acota De Sousa.
Ahora bien, en una tercera área, Boaventura De Sousa nos habla de cómo hubo un tiempo en el que sólo los Teóricos Críticos usaban términos críticos de connotación sustantiva, como por ejemplo, socialismo, alienación, comunismo, fetichismo, lucha de clases; estos sustantivos eran derivados netamente de un pensamiento crítico, pero en los últimos años (ya décadas), la Teoría crítica los ha ido perdiendo y quedándose con los adjetivos; por ejemplo, si la teoría convencional habla de democracia, pues nosotros hablamos de democracia participativa, radical, deliberativa; al decir desarrollo, entonces es del desarrollo democrático, sostenible, alternativo; los derechos humanos, ahora se maneja como derechos humanos colectivos, interculturales, radicales.
Y cuál es el problema que el autor quiere señalar con la pérdida de los sustantivos; el hecho de abusar del privilegio que nos brindan los sustantivos, no controlar los límites en el uso de ellos, tomarlos, agregarlos, usarlos, pero no interpretarlos. Es como recibir una exclusiva y malgastarla, los sustantivos tienen su límite y deben ser respetados.
En una cuarta situación nos habla en referencia a la asimetría existente entre la teoría y la práctica, en vista de no existir entre ellas un diálogo, interpretándolo el autor como una relación fantasmal entre ambas. Explica la situación refiriéndose a que la Teoría Crítica ha expuesto sus ideas y opciones por medio de grandes pensadores reconocidos históricamente, pero en verdad quienes protagonizan las grandes propuestas y generan los verdaderos cambios son personajes de los grupos sociales de cada comunidad, conformados por mujeres, campesinos, indígenas, gente común que activa y produce vida, vida social y comunitaria, que no pertenecen a grandes ciudades, más bien a veces son residentes de sitios remotos, con lenguas y culturas no muy conocidas; que manejan y producen concepciones de dignidad y respeto.
El pueblo no debe ser subestimado, es mucho lo que contiene, lo que produce, lo que sabe. Es por ello que cuando se le abre una trocha distinta con decencia y en mejora de sus condiciones de vida, el pueblo responde con sabiduría, siendo oportuno, leal, solidario y sano. La mejor herramienta que se le puede suministrar es la del conocimiento, y demostrarle o hacerle saber que posee todo, absolutamente todo lo necesario para librarse de los yugos de la dominación y de la mezquindad injusta de un sistema perverso que lo ha llevado a invisibilizarse ante un mundo de realidades que atropella y derrumba como un vendaval, con la excusa del desarrollo. Es una posición crítica que asume la autora del presente artículo, aclarando o conformando ideas y posiciones ante realidades Latinoamericanas.
Así mismo, considero que las Epistemologías del Sur vienen a reivindicar una deuda que arrastran con un continente, que no bastó con cargar históricamente con injusticias sociales, raciales, culturales, religiosas, étnicas, sino que ha sido marginado en su intelecto, en su proyección como seres humanos pensantes, inventores, creativos y provisores de conocimiento. Es allí pues, donde se valora y se aprecia justamente la presencia, producción y relación de las epistemologías del sur, y debemos conjuntamente valorizar el término Sur.
No marginarlo al otro extremo, partiendo que el Norte está arriba y nosotros abajo; hay que revalorizar el esquema geográfico, que más que nada se debe hacer en nuestra conciencia. Asumir nuestra región, nuestra zona, con sus valores y su terreno de espacio; lleno de cultura y de producción de conocimientos, válidos, científicos, propios, que nos liberarán para siempre en el maravilloso esquema del saber, del mundo.
Considero que nosotros, el Sur, con la audacia que nos caracteriza, el empeño tenaz que tenemos por definir y valorizar nuestra identidad, podemos y debemos construir nuestra particularidad en la universalidad. Sin descuidar el hecho que existe nacionalismo opresor y de opresores y que debemos establecer nuestras bases epistemológicas sobre la experiencia y el respeto a la historia que ha vivido nuestra región, reconociendo y produciendo versiones de resistencia y nacionalismo.
La historia Occidental muestra al Humanismo desde varios ángulos o modelos, que permiten apreciar o diferenciar las características del Humanismo Americano, por otro lado, numerosos pensadores Latinoamericanos han reflexionado en la identidad del hombre latinoamericano y el humanismo desde la visión de un continente diferente.
Espino (2006), considera que se adoptaron dos grandes modalidades: una, referida a la identidad latinoamericana y, otra, que busca resaltar rasgos fenotípicos, símbolos, raíces lingüísticas, expresiones y manifestaciones culturales que más allá de su diversidad permitieron dilucidar una unidad antropológica de América.
El primer camino o modalidad se presenta a través de consideraciones filosóficas propuestas de filósofos como Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, Francisco Miró Quesada, Leopoldo Zea, Francisco Romero, Enrique Dussel y Arturo Andrés Roig (Medin, 1983). Estos célebres pensadores de lo latinoamericano no dudaron en caracterizar y anunciar bases del Humanismo Latinoamericano.
Este Humanismo Americano habla de la unión, de cooperación, de acercamiento de los pueblos por grandes planes e Ideales, entre ellos:
La unión Latinoamérica
La búsqueda de la Paz
El reconocimiento de un Continente
La Justicia social
La Igualdad de oportunidades
Su historia supone culturas comunes que hermanan a sus pueblos, donde se manifiesta una raza cósmica, tradiciones, es decir, un continente de síntesis, como lo reconoció el Maestre Dr. Raynaud de la Ferrière (1975), “América no es ni negra, ni blanca, ni amarilla, una raza de síntesis de todos los pueblos del mundo, propia de pueblos que buscan un horizonte en común, abiertos tanto al cultivo de la ciencia como de la filosofía, que saben inclinarse a la consideración de lo pequeño como de los grandes temas que mueven a la Humanidad”.
De tal forma considero el surgimiento del Pensamiento Humanético, precisando como proyecta un quehacer filosófico eminentemente Ético Liberador y en donde se visualiza una praxis comprometida con su verbo, permitiendo conocer su pensamiento y posición ante el exclusivismo del Humanismo Occidental, que particularmente considero no es reconocido a plenitud, a la vez que pone en vacilación la Humanidad de los habitantes de la Periferia.
Por lo tanto, proclama el Humanismo pleno e inclusivo, con características muy particulares:
De carácter liberador
Reconocedor de las diferencias
Remantizador de los valores éticos
Fomentador de la igualdad en las relaciones humanas
De profunda actitud solidaria.
La integración Latinoamericana debe ser una visión compartida de cada uno de los países que la integran, aunando esfuerzos por concentrarse en un Humanismo conformado por virtudes que se traducen en valores morales que apunta al perfeccionamiento del hombre, haciendo culto al amor y al mismo tiempo, apelando a la lucha y al combate para preservarlo.
Es por ello que emergen necesidades que inevitablemente deben imponerse para anidar el adecuado contexto de un radical:
Humanismo - ético
Que arroje:
Dignidad
Humildad
Valores
Honradez
Honestidad
Moral
Solidaridad
Virtud
Patriotismo
Respeto
Consideración
Amor
Cumplimiento
Convirtiéndose así en el esencial significado de la vida: HUMANÉTICA
Latinoamérica avanza vertiginosamente hacia una plena integración, claro está, condicionada por la Geopolítica, los factores económicos, sociales y culturales de la región, pero orientado a una integración llena de profundo contenido humano, con “sentido y profundidad humanas”, dicho por el Libertador Simón Bolívar, expresando así su firme convicción acerca de la solidaridad, la unidad y el humanismo exigido para la integración, lo cual consideraba, el destino de América.
La Corriente de Pensamiento Crítico en Latinoamérica ha despertado un interés que motiva y vibra en la perspectiva que mueve tendencias de evolución y conciencia que expresa un cambio para el progreso en miras a un bien-estar traducido como el Principio Crítico ético de una Región.
Se debe, por lo tanto, considerar el manejo y uso de las concepciones de colonialidad y descolonización en contexto con los discursos políticos, intelectuales y filosóficos que se llevan a cabo en América Latina con fines bien sea de enfoques sociales críticos, o bien por establecer un pensamiento crítico con propuesta decolonial para sociedades pluriculturales.
Es así, como predominan estos vocablos como referencias obligadas y acertadas a esa dinámica, aun cuando algunos consideran exceso de interpretación un tanto sensible.
El pensamiento liberador ha despertado un interés que motiva y vibra en la perspectiva Latinoamericana y caribeña que mueve corrientes y tendencias en plena evolución y es cuando la autora del presente libro acuña una Ética Liberadora al Pensamiento Decolonial con Giro Humanístico.
Me siento en el deber Profesional como Docente Investigadora Independiente Activa, más que como habitante de esta región, de abordar el Pensamiento Crítico con perspectiva Ética, articulando una serie de aspectos reflexivos de tipo filosóficos y críticos, sin relegar el aspecto histórico, con un carácter crítico que conlleva a la autorreflexión por la cual se reconstruyen los procesos de articulación de las praxis históricas con la finalidad de que hagamos conscientes los caminos de formación de la identidad personal y colectiva, como los pasos evolutivos de las estructuras normativas de la Sociedad.
Asumo la expresión Humanética en mi quehacer filosófico, y visualizo su praxis comprometida con su rezo, y de esta manera avanzar, permitiendo conocer su pensamiento y posición ante el exclusivismo del humanismo occidental, reivindicando así el Humanismo de los habitantes de Latinoamérica.
Proclamando entonces un Humanismo pleno e inclusivo con características muy particulares:
De carácter Liberador
Reconocedor de las diferencias
Remantizador de los Valores Éticos
Fomentador de la Igualdad en las relaciones humanas
De profunda Actitud Solidaria… ejercicio pleno Humanético…
El Pensamiento Crítico no es un concepto nuevo y su origen se remonta a la antigua Grecia. De tal forma que aguzamos los sentidos en tener la pretensión de buscar, la entereza para dudar, la afinidad de meditar, la templanza para afirmar, la destreza para considerar, y el rechazo por todo tipo de inexactitud.
Describo a un Pensador Crítico como una persona emancipada que voluntariamente decide y actúa después de un examen cuidadoso de los argumentos de acuerdo con los criterios pertinentes. Por ello se dice que el espíritu crítico, no es simplemente una lista de disposiciones, sino el carácter mismo del individuo.
En la historia de Pensadores Críticos, debo resaltar satisfactoriamente a los grandes Filósofos que demarcaron el camino a los Pensadores, tal como:
Sócrates y su Mayéutica
Platón y su Dialéctica
Aristóteles y su Retórica
Immanuel Kant y su Pensamiento Crítico en el Razonamiento Filosófico
Diana Milagros Rueda de Aranguren y su Humanética
Uno de los grandes Filósofos Latinoamericanos que especialmente estudio e investigo en el afán de escritora que deseo comprender, analizar y considerar en mis escritos es, el inimitable y recién fallecido Argentino ENRIQUE DUSSEL, considerando su Obra como una de las más prolíficas de toda América Latina, sobresaliendo sus fundamentos filosóficos del pensamiento latinoamericano contemporáneo. El Pensamiento Crítico Latinoamericano presume una realidad social que considera la peculiaridad e idiosincrasia de la Región.
Así también, en función al enriquecimiento literario que debe abordar todo escritor, específicamente considero los referentes a Walter Mignolo y Aníbal Quijano.
El Pensamiento Latinoamericano Crítico discurre la necesidad de explicar la desigualdad, teniendo en cuenta estos aspectos asociados a los diversos estilos de discriminación étnica o de procedencias estamentales que la potencian y naturalizan.
Si algo caracteriza éste pensamiento, es su preocupación por captar la llamada esencia de lo Americano, con toda la carga confusa que esto ha significado. Sobresale la característica en el pensamiento latinoamericano definirnos como somos nosotros, como un pueblo, como una nación, con historia, cultura y tradiciones propias, lo cual es un anhelo colectivo de liberación de toda nuestra región.
La Humanética surge como resultado de un sentimiento propio que proyecta el interés, la preocupación y sueño ideal de una Latinoamérica marcada por Humanismo y Ética. Con un Pensamiento Decolonial que presuma cambios en el proceso de resignificación de los pueblos y nos permita una comprensión crítica de la diferencia epistémica colonial, como en la formación y transformación del sistema en zonas consideradas periféricas, como América Latina.
HUMANÉTICA conforma los temas fundamentales de la Filosofía Latinoamericana, el Ser Humano, la Realidad y la Identidad; los cuales componen la base de los desarrollos teóricos en los diferentes ámbitos del quehacer filosófico latinoamericanista.
Latinoamérica centra su atención en temas referentes al racismo, la pobreza y principalmente la desigualdad social que emana del clamor por una verdadera justicia social que provea y pretenda proporcionar la posibilidad a los Latinoamericanos de ampliar sus horizontes, fundados en un Nuevo Humanismo que tenga como sustento a la Ética. La misión histórica que plantea la HUMANÉTICA es la de formular un Nuevo Ideal, con la finalidad de buscar soluciones concretas a los problemas que aquejan este valioso continente. Pueblo guerrero y victorioso.
El Humanismos Ético, HUMANÉTICA, es una destreza propia del ser humano que debe ser cultivada a lo largo de toda la vida, tomar. Tal como lo señala Mignolo (2007), la conciencia de la realidad del mundo periférico surge en países que comparten la “herida colonial”.
Reconozco el alcance que aportan las argumentaciones de la Ética del Discurso y la Ética de la Liberación basadas en fundamentos claros de la moralidad, en el caso de Apel, desde el modo europeo de la razón y la idea de justicia universales; y en la posición de Dussel desde la Ética de la Liberación, una Ética cotidiana, desde y en favor de las inmensas mayorías de la humanidad excluidas de la globalización.
La HUMANÉTICA (Humanismo – Ética), se argumenta además por la sentencia de Horkheimer (1968), en cuanto a la praxis de liberación, que no es otra cosa que la salida del sistema que niega al oprimido (o víctima), a la construcción de nuevas normas, actos, instituciones, es decir, a un NUEVO SISTEMA DE ETICIDAD GLOBAL…a una verdadera transformación.
La integración Latinoamericana supone un horizonte de esperanza y fluidez de vida, que obliga al pensamiento asociarse con la filosofía ética en su carácter valioso de integración.
Definitivamente, el fin de todo pueblo noble, el cual carga con sus pesadas preocupaciones por la injusticia social, la imparcialidad, la opresión, la opulencia, la corrupción y otra serie de mezquindades y debilidades que lo atañen, es despertar la conciencia que se ha expresado en Latinoamérica en estos últimos tiempos a razón, fundamentalmente, de la emergencia y necesidad de nuevos liderazgos en materia política y social, que acarrea lo concerniente a la materia económica, cultural, moral y educativa; donde se expresa además la demanda del ser humano latinoamericano por condiciones que le permitan su desarrollo trascendental y merecido ante el mundo.
Evidenciamos el reconocimiento de un continente que apremia por la necesidad de un profundo cambio de justicia, de favorecerse por una justa y merecida igualdad social, reconociendo y valorando su identidad regional, lo cual le exige, definitivamente, una ética que lo reivindique en el plano humano como humanista, y lo traslade, en un torrente flujo ético, del sentir desesperanzador de la pobreza al Ser emancipador.
La expansión de la totalidad es el momento en el que no sólo se revela el otro, sino se comprende la racionalidad del otro, momento final e inicial del proceso de conocimiento. Final porque es el momento en el que se descubre con toda su complejidad; e inicial porque abre un ámbito de conocimiento totalmente nuevo en el que el conocer implica una apertura del mundo conocido a uno desconocido.
Es necesario permitir un acceso Hermenéutico al Ser de América Latina y a una ética ontológica (conocimiento de la esencia de ese ser), interpretado desde una filosofía postmoderna y de liberación, más allá de la totalidad europea moderna y dominadora. Es así como se considera el proceso de liberación del otro que se aproxima desde más allá del sistema, reclamando justicia, identidad y sobre todo reconocimiento.
Referencias
DE SOUSA SANTOS, B. (2012). Democratizar el Territorio, Democratizar el Espacio. Portugal: Coimbra - Centro de Estudios Sociales
DE SOUSA SANTOS, B. (2009). Una Epistemología del Sur. La Reinvención del Conocimiento y la Emancipación Social. Buenos Aires: Editores Siglo XXI
ESPINO, G. (2006) Filósofo Humanista Latinoamericano: Leopoldo Zea. México: Universidad Michoacana
HORKHEIMER, M., (1968) Teoría Crítica. Buenos Aires: Amorrortu.
RAYNAUD DE LA FERRIÈRE, Serge (1975). Los Grandes Mensajes. México: Diana