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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d3 20150301//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1d3/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C.</publisher-name><publisher-loc><country>México</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/138741</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Enrique Dussel: Fetichización Ontológica</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Enrique Dussel: Ontological Fetishization</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><name name-style="western"><surname>Betanzos Alva</surname><given-names>Ricardo Noé</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>ricanbal@hotmail.com</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original">Filósofo</institution><institution content-type="orgname">Universidad Nacional Autónoma de México</institution><country country="MX">México</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Enero-Febrero</season><year>2015</year></pub-date><volume>1</volume><issue>8</issue><elocation-id>e138741</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>17</day><month>09</month><year>2014</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>31</day><month>12</month><year>2014</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p> La Totalidad es la categoría que funda el sentido de los entes en el mundo. La Totalidad no es un objeto al que podamos conocer por los sentidos, un ente empírico, ni siquiera es el conjunto total de los hechos u objetos de la realidad existente, simple y llanamente es el fundamento del sentido. La Totalidad es una totalidad de sentido que vale para los vivientes de una comunidad. Es un todo estructurado de significado para la comunidad y sus vivientes. Esto es, el ser humano ya es-en un mundo, los entes son cosas-sentido porque ya soy parte de una comunidad. Los entes no se me aparecen de manera caótica, sino que ya tienen un orden, una función en un todo desde el cual son comprendidos por las personas. La Totalidad es el fundamento del sentido e indica el límite del sentido de los entes (no confundo el fútbol con la natación en el campo deportivo).</p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p> Totality is the category that founds the sense of the entities in the world. Totality is not an object that we can know by the senses, an empirical entity, it is not even the total set of facts or objects of existing reality, it is simply the foundation of meaning. Totality is a totality of meaning that applies to the living of a community. It is a structured whole of meaning for the community and its living. That is, the human being already is-in a world, the entities are sense-things because I am already part of a community. Entities do not appear to me in a chaotic way, but they already have an order, a function in a whole from which they are understood by people. Totality is the foundation of meaning and indicates the limit of the sense of the entities (I do not confuse football with swimming on the sports field).</p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>fetichización ontológica</kwd><kwd> exterioridad</kwd><kwd> analéctica</kwd><kwd> totalización</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="en"><title>Keywords</title><kwd>ontological fetishization</kwd><kwd> exteriority</kwd><kwd> analectic</kwd><kwd> totalization</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="13"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><title>Totalización
o subsunción de la exterioridad</title><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p>La Totalidad es la categoría que funda el sentido de los entes en el
mundo. La Totalidad no es un objeto al que podamos conocer por los sentidos, un
ente empírico, ni siquiera es el conjunto total de los hechos u objetos de la
realidad existente, simple y llanamente es el fundamento del sentido. La Totalidad es una totalidad
de sentido que vale para los vivientes de una comunidad. Es un todo estructurado de significado para la comunidad y sus
vivientes. Esto es, el ser humano ya es-en
un mundo, los entes son cosas-sentido porque ya soy parte de una comunidad. Los
entes no se me aparecen de manera caótica, sino que ya tienen un orden, una
función en un todo desde el cual son comprendidos por las personas. La
Totalidad es el fundamento del sentido e indica el límite del sentido de los
entes (no confundo el fútbol con la natación en el campo deportivo). Por otra parte,
la Totalidad está ligada al Mundo:</p><p><disp-quote><p>Cuando
hablamos de mundo nos referimos al horizonte cotidiano dentro del cual vivimos.
El mundo de mi hogar, de mi barrio, de mi país, de la clase obrera. Mundo es entonces
una totalidad instrumental, de sentido […] Todo mundo es una totalidad […] El
mundo es la totalidad fundamental; en la totalidad de totalidades […] “mundo”,
de etimología latina, quiere designar la totalidad de sentido comprendida por
el horizonte fundamental. Mundo es así la totalidad de los entes (reales,
posibles o imaginarios) que son por relación a la persona y no sólo reales, de suyo […] El mundo es así el sistema
de todos los sistemas que tienen al homo
como su origen. Los sistemas económicos, políticos, sociológicos, matemáticos,
psicológicos, etc., son sólo subsistemas de un sistema de sistemas: el mundo
<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 53-54)</xref>.</p></disp-quote></p><p>El
mundo al que pertenezco supone un estar-en
una cotidianidad, en una totalidad espacio-temporal donde los entes cobran sentido
en mi pertenencia a una comunidad y cultura, además, establezco relaciones
humanas dentro de campos y sistemas prácticos. La Filosofía de la Liberación
toma enserio la Geopolítica porque sabe que hay distintas totalidades y mundos.
De lo que se trata es saber situarse en el lugar espacio-temporal de
enunciación:</p><p><disp-quote><p>No es lo mismo nacer en el Polo
Nortes o en Chiapas que en Nueva York<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11"> (Dussel, 2011: 18)</xref>. El donde-nací es la
predeterminación de toda determinación. Nacer entre los pigmeos del África o en
un barrio de la Quinta Avenida de Nueva York, es ciertamente igual a nacer.
Pero es nacer en otro mundo […] El que nació entre los pigmeos tendrá el
proyecto de ser un gran cazador de animales; el que nació en Nueva York forjará
el proyecto de ser un gran banquero, es decir, cazador de seres humanos<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">
(Dussel, 2011: 56)</xref>.</p></disp-quote></p><p> La
Totalidad y el mundo condicionan la cercanía o lejanía con los entes, la
interpretación y comprensión de la realidad y mi cotidianidad, con objetos y
personas:</p><p><disp-quote><p>De esta manera, todo mundo quedará
definido como una totalidad de totalidades, como un sistema de sistemas (y por
ello es un sistema que comprende lo económico, político, militar, erótico,
pedagógico, etc.) que explica todo comportamiento parcial, singular, de cada
miembro, sujeto, yo particular <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 59)</xref>.</p></disp-quote></p><p> La comprensión de mi cotidianidad, por ejemplo, en el campo económico, en el sistema capitalista, puedo entenderla mejor en la Totalidad de lo que es el capital (valor que se valoriza), que en la particularidad de la utilización de una máquina por parte del trabajador; no hay mayor concreción al mercado mundial capitalista, totalidad de totalidades del sistema económico vigente, predominante a partir de la caída del muro de Berlín. Desde la Totalidad se explica mejor el por qué la utilización de la máquina por cualquier trabajador en la cotidianidad de la vida, el mundo del trabajador. Analógicamente hay mundos, totalidades y sistemas eróticos, pedagógicos, políticos, simbólicos, etc., los cuales explican el comportamiento de la pareja varón-mujer (incluso podemos añadir varón-varón y mujer-mujer) en la erótica; las relaciones familiares y educativas en la pedagógica; las relaciones entre los ciudadanos en la política; la relación con el Absoluto en la simbólica. </p><p> La Exterioridad es “la categoría más importante en cuanto tal de la Filosofía de la Liberación”<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11"> (Dussel, 2011: 76)</xref>. Dussel toma esta categoría de Lévinas <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref2">(1973a: 97 ss.) </xref>y le permite criticar a todas las filosofías de la Totalidad, ontológicas y dia-lécticas por el método analéctico <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref9">(Dussel, 1991)</xref>:</p><p><disp-quote><p>Sin embargo, el que me permitió […]
y “me despertó del sueño ontológico” (heideggeriano y hegeliano) fue un extraño
libro de Emmanuel Lévinas, Totalidad e
infinito. Ensayo sobre la Exterioridad […] Esta obra del primero y más
grande de los fenomenólogos franceses (ya que a los veinticuatro años fue
alumno de Husserl y de Heidegger en Freiburg y que en su tesis de 1929 critica
ya al Heidegger de Sein und Zeit, y
que traduce personalmente para Husserl sus Meditaciones
cartesianas para sus conferencias de París en 1930) me permitió encontrar,
desde la fenomenología y la ontología heideggeriana, la manera de superarlas.
La “exterioridad del Otro”, del pobre, se encuentra, desde siempre más allá del
ser (Dussel citado en <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref13">García Ruiz, 2003: 173).</xref>
</p></disp-quote></p><p>Influencias imprescindibles para la
superación de la ontología también le vienen a nuestro filósofo del último
Shelling, Sartre <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref12">(Díaz Novoa, 2000-2001: 271-272</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref14">Moreno Villa, 1993:
173-176)</xref>, Zubiri <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref12">(Díaz Novoa, 2000-2001: 272-273) </xref>“y la Escuela de Frankfurt,
al  “politizar” la ontología
heideggeriana” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref10">(Dussel, 1998: 21)</xref>.</p><p><disp-quote><p>El
regreso que realiza Dussel a los posthegelianos y al último Schelling, así como
a Sartre y a Zubiri, responde a una sola problemática: encontrar en estas filosofías
los antecedentes de un planteamiento que se sitúe allende de la ontología y de
la dialéctica […] sus filosofías responden a fines distintos; sin embargo, es
evidente lo que comparten: un intento de superar tanto la filosofía de Hegel
como la de Heidegger y proponer una apertura, o mejor dicho, una trascendencia
en el horizonte del mundo y la historia” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref13">(García Ruiz, 2003: 173-174)</xref>.</p></disp-quote></p><p> Pese al gran impacto que tuvo la filosofía de Lévinas en Dussel, nuestro filósofo se separa de él <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref3">(1973b)</xref> y lo critica por sus limitaciones<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref4"> (1975, Palabras preliminares)</xref>, principalmente por: 1) No descubrir que el indígena, asiático o africano es el Otro respecto a la Totalidad europea -Latinoamérica ha sufrido más de 500 años la dominación de la modernidad europea- y su prolongación estadounidense; 2) Por considerar a la mujer “como pasividad, como interioridad de la casa, como recogimiento del hogar”<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref4"> (Dussel, 1975: 8)</xref> y; 3) Por no saber responder correctamente por una praxis liberadora, una política de la liberación.  </p><p> Dussel nos dirá que en el mundo hay un ente distinto a los demás, este ente no es instrumento, no es mediación, sino que tiene “historia, biografía, libertad”; este ente es el Otro, una persona, no igual a mí, ni diferente a mí, sino dis-tinto. “El rostro de la persona se revela como otro cunado se recorta en nuestro sistema de instrumentos como exterior, como alguien, como una libertad que interpela, que provoca, que aparece como el que resiste a la totalización instrumental. No es algo; es alguien” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 78)</xref>. No debemos confundir y pensar que cuando se habla de exterioridad como categoría, se habla de un espacio físico, por el contrario, es una herramienta epistemológica que permite romper con la cotidianidad del mundo, con lo no-pensado en la totalidad; un instrumento que permite pensar lo nuevo y lo dis-tinto, dejando atrás “lo mismo”, acceder al proyecto futuro y la liberación, dejar de ser lo que ya se es. Pero antes de ser exteriores como personas, se es exterior geopolíticamente en la Historia:</p><p><disp-quote><p>El rostro del otro, primeramente
como pobre y oprimido, revela realmente a un pueblo antes que a una persona
singular. El rostro del mestizo, el rostro surcado por las arrugas del trabajo
centenario del indio, el rostro de ébano del esclavo africano, el rostro
aceitunado del hindú, el rostro amarillo del chino son la irrupción de una
historia, de un pueblo, de grupos humanos antes que de la biografía de Tupa
Amaru, Lumumba, Nehrú y Mao Tse-tung […] El otro, la alteridad meta-física, la
exterioridad en el nivel antropológico, es primeramente social,
histórico-popular <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 82-83)</xref>.</p></disp-quote></p><p> En
esta relación entre pueblos, naciones y Estados, el centro representará a la
Totalidad, la ontología, el orden vigente de la dominación; la Exterioridad son
los pueblos periféricos, la meta-física, los que construyen la liberación ya
que en el presente son los dominados. En la relación cara-a-cara de la erótica,
la Totalidad es el machismo y la mujer la Exterioridad; en la económica la
Totalidad es el capital y la Exterioridad el trabajo vivo al que se le roba
vida en el plusvalor, etc. Por eso el método analéctico “quiere indicar el hecho real
humano por el que todo hombre, todo grupo o pueblo, se sitúa “más allá (anó-) del horizonte de la totalidad”<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">
(Dussel, 2011: 238)</xref>:</p><p><disp-quote><p>El pasaje de la totalidad ontológica
al otro como otro es ana-léctica,
discurso negativo desde la totalidad, porque se piensa la imposibilidad de
pensar al otro positivamente dese la misma totalidad […] Lo propio del método
ana-léctico es que es intrínsecamente ético y no meramente teórico, como es
el discurso óntico de las ciencias u ontológico de la dialéctica […] La
conversión al pensar ontológico es muerte a la cotidianidad. La conversión al
pensar meta-físico es muerte a la totalidad […] La conversión al pensar
ana-léctico o meta-físico es exposición a un pensar popular, el del otro fuera
del sistema; es todavía un poder aprender lo nuevo […] desde la exterioridad de
la dominación <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref9">(Dussel, 1991: 187-188)</xref>.</p></disp-quote></p><p> Si la dialéctica parte de la negatividad ontológica o de la intra-totalidad, el método analéctico parte de la afirmación de la exterioridad, de lo trans-ontológico. Esto que se ha dicho parte de lo abstracto, lo cual tendremos que explicar en los niveles concretos de la ética. </p><p> La categoría alemana “Aufhebung es subsunción (es incorporación en el todo por trans-formación o negación de lo asumido; negación del otro independiente y transformación como parte del todo)” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 96)</xref>. Subsumir, entonces, es meter algo lo que estaba fuera, en este caso, lo que era exterior se vuelve totalidad. La subsunción es un momento previo a la alienación y toda alienación será una subsunción realizada. </p><p> Alienación procedente del latín alienus y, a su vez, de alius que significa otro. De manera abstracta, la alienación consiste en hacerse o hallarse en otro:</p><p><disp-quote><p>El
otro, que no es diferente (como afirma la totalidad) sino dis-tinto (siempre otro), que tiene su historia, su cultura, su
exterioridad no ha sido respetado; no se lo ha dejado ser. Se lo ha incorporado
a lo extraño, a la totalidad ajena. Totalizar la exterioridad, sistematizar la
alteridad, negar al otro como otro, en ello consiste la alienación. Alienar es
vender a alguien o algo; es hacerlo pasar a otro posesor o propietario. La
alienación de un pueblo o individuo singular es hacerle perder su ser al
incorporarlo como momento, aspecto o instrumento del ser de otro. <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel,
2011: 95-96)</xref>.</p></disp-quote></p><p>El trabajador o corporalidad
viviente es exterior al capital, es subsumido al ser incorporado en el proceso
de producción del capital al vender su capacidad de trabajo, después, se
encuentra alienado como trabajo asalariado. La exterioridad del trabajador es
totalizada, pasa a ser parte de la ontología del capital, ahora sólo es un
momento de la totalidad del capital en la cual aparece como capital humano. “Se
aliena el ser del otro al descolocarlo de su propio centro; al hacerlo girar en
torno del centro de la totalidad ajena” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011: 96)</xref>. En el fetichismo
ontológico del capital el trabajador, en tanto trabajo asalariado, aparece como
un factor de la producción y el capital como el fundamento de la producción.
Del mismo modo, los conquistadores llevan a cabo un ethos de la dominación, hacen girar el sentido del Otro (cultura,
nación, etc.) en el suyo, no se afirma su otredad, sino que se la niega y
subsume al Otro en la totalidad; al indígena se le destruye su cultura, a la
mujer se le castra su sexualidad, al libre se le hace esclavo, la
autodeterminación de la nación se hace dependiente, etc.</p></sec><sec><title>La fetichización
en sus niveles concretos</title><p>Toda totalidad o sistema tiende a totalizarse,
auto-referirse, auto-centrarse, pretende cerrar sobre sí mismo, mostrarse como
el orden natural de las cosas, eternizarse temporalmente:</p><p><disp-quote><p>Llamamos fetichización al proceso
por el que una totalidad se absolutiza, se cierra, se diviniza <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11">(Dussel, 2011:
154-155)</xref>. La absolutización hecha por
el hombre, con voluntad de poder, del fundamento del sistema en nombre de la
cual se domina a los hombres es el proceso de fetichización […] La fetichización, sin embargo, no es sólo
"absolutización", sino que es igualmente fundamento de acción y de
culto: el fetiche es operante además de fascinante, luminoso, sagrado. El
fetiche es la sacralización del objeto que es la mediación necesaria para el
cumplimiento  práctico del sistema de dominación <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref8">(Dussel, 1980,
46-47)</xref>.</p></disp-quote></p><p>El fetichismo se realiza en la vida cotidiana, es
praxis, no se cuestiona, es la normalidad de las experiencias diarias:</p><p><disp-quote><p>El fetichismo en cuanto
representación encubridora es ideológica, y en cuanto a su operatividad es
mágica: se "identifica la cosa, y su función", es decir, la sed llama
inmediatamente a "Coca Cola", y por otra parte, "no hay ningún
lapso entre la denominación y el juicio: el cierre del lenguaje es
perfecto"; es "el recurso al lenguaje mágico ritual". Lo mágico
es esa inmediata operatividad que tiene un objeto. La funcionalidad o
funcionamiento de una cosa es el lugar que se le asigna en la Totalidad. De
esta manera, la praxis "institucional" es el modo moderno del culto
al fetiche: sacralizado el sistema en totalidad, se cumplen acciones definidas
dentro de un orden también mítico-mágico, y cada cosa responde a las exigencias
esperadas de ella. Lo político-religioso es una ontología. El fetiche o
"dios" se ha identificado, la praxis y la teoría, según el ideal de
Hegel en la Idea absoluta, son idénticas: el hombre en sus costumbres (la Sittlichkeit) cumple las acciones
rituales del absoluto, el fundamento del sistema<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref8"> (Dussel, 1980: 47)</xref>.</p></disp-quote></p><p> El fetichismo en el mundo es una religión de lo mundano, sacralización de las relaciones humanas de dominación. El ser humano se transforma en mediación de otro, se le cosifica; los objetos, de mediaciones para la vida, se transforman en fines en cuyo sentido giran los seres humanos, es la sociedad capitalista de consumo –la felicidad es el objeto- y del lujo, de la desigualdad del ingreso, del problema ecológico. El fetichismo es la cotidianidad y la aporía entre la obesidad, el hambre y la desnutrición; la cosificación del cuerpo y su instrumentalización en la cirugía plástica. Todos estos aspectos cuentan con una ideología justificadora que sustenta el actuar cotidiano. </p><p>  Dussel en su Filosofía ética latinoamericana estudia los niveles concretos: la histórica, erótica y la pedagógica<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref5"> (1977a)</xref>; la política<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref7"> (1979)</xref> y la arqueológica latinoamericana<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref8"> (1980).</xref> La finalidad de la Histórica es saber ubicar a Latinoamérica en la historia mundial como contexto socio-cultural: “¿Qué significa en realidad ser-latinoamericano? ¿Qué es lo que me define y me distingue de todo otro grupo humano? ¿Cómo podría explicar mi ‘sentido’, mi mundo, mi proyecto, las mediaciones que conducen a su realización?” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref5">(Dussel, 1977a: 27)</xref>. En la erótica latinoamericana plantea la cuestión de la liberación de la mujer en la Totalidad machista:</p><p><disp-quote><p>Para
dar razón al feminismo, optamos, ontológicamente, por una lectura negativa de
Freud; es decir, Freud propondría un diagnóstico machista o patriarcalista de
la realidad femenina:  “genitalidad
masculina o castración […] Lo masculino comprende el sujeto, la actividad, y la
posesión del falo. Lo femenino integra el objeto y la pasividad. La vagina es
reconocida ya entonces como albergue del pene”. Si esta fuera la definición de
la sexualidad en cuanto tal, Freud sería un patriarcalista. Pero… si ésta fuera
el diagnóstico del machismo cultural que produce las patologías femeninas,
entonces, sería exactamente una visión antipatriarcalista o crítica del
machismo. La Totalidad machista oprime a la feminidad, a la mujer <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref10">(Dussel,
1998: 22)</xref>.</p></disp-quote></p><p>En
la pedagógica latinoamericana:</p><p><disp-quote><p>El tema central es el Edipo
reprimido y ahora ideológicamente dominado, la juventud domesticada, la cultura
popular subalterna de los países coloniales del Sur. Se descubre al gran
pedagogo de la Totalidad pedagógica burguesa: Rousseau. El Emilio huérfano, sin
padre ni madre, sin cultura comunitaria previa cumple la currícula y el
aprendizaje del burgués originario, bajo la autoridad de un preceptor
autoritario. Por el contrario, Paulo Freire, el Rousseau del siglo XX, parte no
de un huérfano sino de un miembro de una comunidad popular, con padre y madre,
con familia, con cultura propia y “desde donde” el pedagogo “sirve” como
horizonte crítico que toma en cuenta todo ese recurso histórico para colaborar
en la educación del sujeto individual y socio-político. La praxis de liberación
pedagógica es comunitaria, popular, antihegemónica <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref10">(Dussel, 1998: 22)</xref>.</p></disp-quote></p><p>En la política latinoamericana se
trata de la relación del cara-a-cara del momento hermano-hermano de la ética.
La política de la dominación, de la Totalidad totalizada, la define Dussel de
la siguiente manera en estos años 70s:</p><p><disp-quote><p>El “espacio” político es una multitud de tensiones que luchan por el control del
poder, la dominación de un cierto ámbito bajo el Imperio de una voluntad orgánica.
Cuando un estado autónomo estructura una Totalidad espacial con libertad real,
dicho mundo es geopolíticamente “centro”. Todos los “espacios” que penden y se
definen por ese centro son periféricos e incluidos por su “frontera”.
Ontológicamente la frontera es el horizonte del mundo: abarcar, dominar, poseer
como horizonte una frontera es la com-prensión
política del ser. El que tiene dentro de dichas fronteras el poder, al
menos el control, la posibilidad de manipular los entes comprendidos, es un “yo”
constituyente, es el que ontológicamente es
<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref7">(Dussel, 1979: 65-66)</xref>.</p></disp-quote></p><p> Latinoamérica, África y Asia, por ende, son los dominados, la periferia respecto a Europa y Estados Unidos; pero también lo son los excluidos, los pobres, lo desempleados, los sin-derecho, los indígenas, los invisibles del sistema, de una nación, los nopersonas –diría George Orwell-. Por otra parte, “es justa o buena una acción política si se encamina a afirmar, respetar, “dejar ser” al pobre, a la clase oprimida, a la nación dependiente” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref7">(Dussel, 1979: 76)</xref>. </p><p>  En la arqueológica latinoamericana trata cuestión del antifetichismo, o, dicho de otra manera, el ateísmo del fetiche. Y por otra parte, como se ha dicho, la Totalidad tiende a totalizarse o absolutizarse, divinizarse, es el momento en que el Imperio o el sistema se justifica “por” o “como” religión. “El culto es el acto por el que se rinde adoración al absoluto. En su esencia, como explica Hegel, es la ‘certeza’ que se tiene de ser Dios o de manifestarlo en la historia” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref6">(Dussel, 1977b: 29).</xref> A continuación citamos un texto extenso, pero no deja ninguna duda sobre lo que Dussel entiende por la divinización, justificación y legitimación de la Totalidad en la Historia:</p><p><disp-quote><p>Lo cierto es que todo sistema (desde
las formaciones sociales primitivas hasta las naciones o imperios actuales)
llega a totalizarse en un determinado momento y se estructura
autosuficientemente. La religión, como conjunto de mediaciones simbólicas y
gestos rituales, como doctrina explicativa del mundo y en referencia al
absoluto (sea cual fuere), viene a ser un momento esencial de este “cierre” del
sistema sobre sí mismo. La totalización del sistema es un proceso de
divinización. En el animismo lo sagrado lo invade todo como un mana, como un manto divino que todo
consagra. Pero aun en las religiones de la India o la antigua China, la de los
mayas o aztecas, la del Imperio romano o persa, la religión es el último horizonte
de consagración del sistema. Los dioses bendicen al Estado. El Inca, el Faraón,
el César son dioses. Divinización o, absolutización del sistema es lo mismo. La
religión legitima y justifica en último grado el poder dominador del Estado.
Esto es igualmente válido para las Cristiandades, como la bizantina, latina,
germana o latinoamericana de las Indias Occidentales (1492-1808). En la
Modernidad, por su parte, el ego cogito
cartesiano es interpretado por Spinoza como una modalidad de la “Única substancia
de Dios mismo”; en Hegel el cogito
absoluto es Dios como Wissen, portado
por el Imperio de turno (en su tiempo el imperio el anglo-germano). La noción
de religión como supraestructura ideológica quiere dar cuenta de esta función
de ocultamiento de la dominación que juega en estos casos la religión.
Divinización o absolutización del sistema europeo y después norteamericano en
la Edad Moderna, significa un des-historificar la totalidad social, la
formación social concreta. Significa des-dialectizar un proceso que tiene
origen, crecimiento, plenitud y fin histórico. El imperio no resiste a
reconocerse como un hecho histórico, finito, modificable, que tendrá fin.
Posibilidad y contingencia carcomen las pretensiones absolutas del sistema. El
fetichismo indica, exactamente, la constitución a-histórica, con pretensión de
eternidad (por su origen y término), de la totalidad social vigente. La
fetichización consiste en identificar la estructura actual del sistema con la
naturaleza (como en el caso de los estoicos con su “cosmopolitismo”), con lo
que el hombre es por su esencia, con lo que la divinidad ha decidido <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref6">(Dussel,
1977b: 26-27)</xref>.</p></disp-quote></p><p>El nazismo exclamaba Got ist mit uns (Dios está con
nosotros). Estados Unidos justifica su expansionismo en un Destino Manifiesto
“divino” y expresa su dominio en su moneda que lleva inscrito We trust in God. Inglaterra canta God save the Queen, también era cantado
en sus colonias. La URSS se justificaba en un Materialismo acrítico
cosmológico, la Materia se absolutizaba, se divinizaba; el Estado era el
reflejo de la Materia <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref8">(Dussel, 1980: 45-46</xref>; <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref6">1977b: 27-29)</xref>. Por eso, la cuestión
del antifetichismo, trata del ateísmo de los sistemas de dominación. Para la
Filosofía de la Liberación de Dussel la cuestión no es la “muerte de Dios”, como
para Nietzsche, sino, la muerte del fetiche: ser ateos del machismo, del
capital, de los imperios:</p><p><disp-quote><p>’Dios
ha muerto’, es decir, Europa ha muerto porque se había identificado con Dios:
el fetiche al menos ha muerto para nosotros, y con ella Estados Unidos como su
cuantitativa prolongación. La muerte del fetiche es importante, porque como
‘toda crítica comienza por la crítica de la religión’ fetichista, la liberación
es posible sólo cuando se tiene el coraje de ser ateos del imperio, del centro,
afrontando así el riesgo de sufrir su Poder, sus boicots económicos, sus
ejércitos y sus agentes maestros de la corrupción, del asesinato, de la tortura
y de la violencia<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511160002_ref11"> (Dussel, 2011: 32)</xref>.</p></disp-quote></p></sec></body><back><fn-group><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Las versiones anteriores se encuentran en Zenodo 10.5281/zenodo.3907075 y AmeliCA 2511160002.</p></fn></fn-group><ref-list><title>Biliografía</title><ref id="redalyc_2511160002_ref12"><mixed-citation>Díaz
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