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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d3 20150301//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1d3/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C.</publisher-name><publisher-loc><country>México</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/575475</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Las emociones: una parte periférica en los estudios migratorios</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Emotions: a peripheral part of migration studies</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><name name-style="western"><surname>García Mello</surname><given-names>Lorena Guadalupe</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>revista@analectica.org</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original">Socióloga</institution><institution content-type="orgname"> Benemérita Universidad Autónoma de Puebla</institution><country country="MX">Mexico</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Noviembre-Diciembre</season><year>2013</year></pub-date><volume>0</volume><issue>1</issue><elocation-id>e575475</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>01</day><month>09</month><year>2013</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>31</day><month>10</month><year>2013</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p> Es necesario detenernos a pensar hacia dónde nos está dirigiendo nuestra realidad, dejar de lado los planteamientos teóricos hegemónicos en las ciencias sociales y aventúranos a crear nuevos enfoques que develen los matices más mínimos de los fenómenos sociales. La necesidad de esta reflexión es a merced de los cabios sociales que en la actualidad rebasan las explicaciones que los estudios sociales dan. Uno de esos casos es el estudio del fenómeno migratorio, en donde la mayor parte de veces estos se enfocan en las cuestiones más evidentes y dejan a un lado algunos hábitos de dicho fenómeno como por ejemplo: las emociones. Por tal motivo en este artículo se hace en un breve recorrido en las teorías sociológicas en relación a las emociones y la migración.</p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p> We need to think about where we are heading our realities, leaving aside the hegemonic theoretical plantations in social sciences and adventure to create new approaches that reveal the smallest of social phenomena. The need for these reflections is due to the social huts that currently transmit the explanations given by social studies. One of these cases is the study of the migratory phenomenon, where most of the time they focus on the most obvious questions and also on the side of some habits of the same phenomenon, such as emotions. For this reason, in this article there is a brief recourse to sociological theories regarding emotions and migration.</p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>emociones</kwd><kwd> teoría sociológica</kwd><kwd> migración</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="en"><title>Keywords</title><kwd>emotions</kwd><kwd> sociological theory</kwd><kwd> migration</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="5"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><title>Preludio al tratamiento de las emociones</title><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p> Dentro del marco de las teorías migratorias una parte que se ha quedado marginada. Es el estudio de la afectividad, lo anímico y las emociones que experimentan los sujetos alrededor del fenómeno migratorio. Parte de este alejamiento tiene que ver con una herencia de la doctrina sociológica que indica la necesidad de validar todo por medio de métodos científicos, dejando a un lado aquello que no se puede comprobar o bien que no se puede tratar como objeto. </p><p> No obstante, gran parte de la tradición sociológica aborda las cuestiones de la condición humana y social. Teóricos clásicos y contemporáneos de la sociología han tratado residualmente el tema de las emociones, tal es el caso de Emilio Durkheim que en su estudio sobre el suicidio muestra el fenómeno afectivo como una respuesta colectiva a fenómenos de desviación social. Bericta, E. menciona al respecto de la obra de Durkheim, que en ella hace “una sociología del ritual y de la sacralidad que sólo puede entenderse cabalmente atendiendo a los vínculos afectivos que constituyen la esencia de lo social” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref1">(2000: 147)</xref>. Así pues, Durkheim incorpora el componente afectivo en relación al orden social como un aspecto natural y fundamental de todo fenómeno social. </p><p> Siguiendo esta línea Max Weber, aborda en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, el ámbito afectivo sin ser el elemento central. Desde su perspectiva: “comienza el análisis ideológico de una religión, sigue con los efectos emocionales que esta ideología provoca en sus adeptos, básicamente cruel humillación, y termina con la modificación de pautas conductuales claves para el desarrollo del capitalismo”<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref1"> (Bericat, 2000: 147)</xref>. Con lo cual muestra el carácter residual de las emociones, al identificar la acción afectiva como un tipo de acción o conducta pasional central en el desarrollo de la estructura social. </p><p> Algunos otros sociólogos contemporáneos han incorporado el componente emocional en sus teorías, tal es el caso de Talcott Parsons creando el concepto científico de catexis, para abordado la afectividad como mecanismo de cambio social. Otro sociólogo contemporáneo que aborda la afectividad es Anthony Giddens, cuando alude a un referente motivacional, como impulso a la estructuración de la estructura social. Norbert Elias, en su obra “El proceso de la civilización”, narra el proceso psíquico y sociogenético de los humanos, asociado al autocontrol de los impulsos y a modificaciones de la estructura de las sociedades en la modernidad” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref1">(Bericat, 2000: 148</xref>). Por su parte Erving Goffman, en sus estudios de vida cotidiana “muestran las conductas externas de los encuentros sociales desde la perspectiva del reconocimiento o negación del estatus de los participantes en la interacción social, proceso directamente asociado a los sentimientos de diferencia o respeto en unos casos, y de turbación o vergüenza en otros” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref1">(Bericat, 2000: 148)</xref>
</p><p> Actualmente los estudios sobre las emociones comienzan a desarrollarse en formas muy particulares, cubren determinadas dimensiones, sean sentimientos, comportamientos, afectos, entre otros, enmarcados en un fenómeno determinado. Estudios emergentes de la década de los setentas comienzan a incorporar las cuestiones emocionales. Tamotsu Shhimbutani, por ejemplo, crea una teoría sociológica del rumor en donde destaca el contexto y el clima emocional del que suelen surgir los rumores. Willlar Galin estudia la naturaleza, las funciones y los contextos en los que emerge la rabia. Frank Furedi se pregunta las razones sociales del miedo. Y en el caso de los estudios laborales, Richart Sennett y Jonathan Cobb estudian a los trabajadores de cuello azul en Boston destacando el sentimiento de indignación con base en el estatus <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref1">(Bericat, 2000)</xref>. Sin embargo, a pesar de que existe una amplia gama de estudios que tratan las emociones, los afectos y los sentimientos, ya sea de forma residual o directa, en la lectura de los estudios migratorios no se ha podido desarrollar ampliamente esta dimensión.</p></sec><sec sec-type="discussion"><title>Robert E. Park y el
inicio del estudio de los afectos en la migración</title><p> Dentro de los umbrales de las teorías migratorias, la Escuela de Chicago fue una de las pioneras en observar los cambios en el panorama urbano y demográfico en las ciudades a causa de los grandes flujos migratorios que se dieron lo largo del siglo XIX y XX en Estados Unidos. En consecuencia a estos cambios Robert E. Park, uno de los principales representantes de la escuela de Chicago, ve el fenómeno de la inserción de migrantes a la sociedad receptora como un fenómeno de desorganización social dentro una sociedad en transformación. </p><p> Park señala que el simple movimiento de la población de un lugar a otro es una influencia perturbadora. Desde el punto de vista de la gente que emigra, este movimiento tiene un aspecto liberador, en el sentido que les abre nuevas oportunidades económicas y culturales, pero desequilibra tanto las comunidades que han abandonado como las que comunidades a las que se dirigen <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref4">(1925: 380)</xref>. </p><p> Para explicar el proceso de la incorporación de una nueva cultura a un nuevo espacio social Park crea en 1950 la teoría del Ciclo de las Relaciones Raciales (Race- Relations Cycle). Este ciclo de relaciones raciales describe el proceso de organización-desorganización-reorganización que marcan el conjunto de las interacciones entre inmigrantes y nativos, devela la actitud, la organización social y la desmoralización individual en el proceso de incorporación de los migrantes. Este ciclo tiene cuatro fases por las que el inmigrante o grupos étnico pasa:</p><p><disp-quote><p>La primera
es la fase de rivalidad, donde la interacción social es nula y las relaciones
sociales se reducen a la coexistencia económica y laboral. En esta fase el
orden moral no surge hasta etapas posteriores; La segunda fase refiere al conflicto
como herramienta de posicionamiento social; La tercera fase es la adaptación,
supone una mutación donde remite el conflicto en un esfuerzo de reajuste entre
los grupos e individuos: se toleran y controlan mutuamente; y finalmente, la
cuarta fase es la asimilación, culmina el ciclo de relaciones raciales y supone
una fase de acercamiento, fusión y mezcla de los valores de los grupos
implicados así como la elaboración de un patrimonio común de normas y valores, así
como nuevos repertorios de conducta. “La asimilación es el proceso de
interpenetración y fusión en el cual personas y grupos adquieren las memorias,
sentimientos y actitudes de otras personas o grupos, y, por participar en su
experiencia e historia, son incorporados con ellos dentro de una vida cultural
común” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref2">(Park y Burgess en Martínez, 2000).</xref>
</p></disp-quote></p><p>Park
es consciente de que esta asimilación presenta lagunas para determinados grupos
en la medida que el distanciamiento y la segregación social tiene una base
económica. Una segunda aportación fundamental de Park al fenómeno migratorio se
expone en su artículo titulado “Las migraciones humanas y el hombre marginal”
(Human Migrations and the
Marginal Man), <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref5">(Park,
1928)</xref> donde describe al migrante como un hombre marginal que cabalga
entre dos fidelidades culturales, la suya originaria y la adoptada.</p><p><disp-quote><p>Probablemente,
parte de la misma sensación de dicotomía moral y de conflicto es característica
de todo inmigrante durante el período de transición cuando los viejos hábitos
van deshaciéndose y los nuevos no han llegado a formarse. Se trata
inevitablemente de un período de agitación interna y de intensa autoconciencia…
es en la mente del hombre marginal donde la confusión moral que ocasionan los
nuevos contactos culturales se muestra bajo las formas más obvias <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref2">(Martínez,
2000).</xref>
</p></disp-quote></p><p>Esta
Teoría del ciclo de relaciones raciales y la figura del hombre marginal son
pieza clave en el desarrollo de múltiples estudios dentro y fuera de la
sociología. De alguna manera Robert E. Park, al señalar que lo cambios
culturales no siempre son benéficos y pueden tener consecuencias
desmoralizantes para los individuos, señala la naturaleza caótica de del
fenómeno, así bien, muestra periféricamente el contenido psico-emocional
que repercute en la tranquilidad anímica de los migrantes y las sociedades
receptos. Park se adelanta a los estudios psicológicos y psiquiátricos que
surgen en los ochentas respecto a la migración.</p></sec><sec sec-type="discussion"><title> La migración
y los aportes psicológicos</title><p> Los estudios clínicos que han tomado como objeto de análisis la migración, abordan primordialmente los efectos desmoralizantes en los migrantes. Posturas psicológicas, hablan de los procesos de adaptación del migrante en la sociedad receptora; señalan que el fenómeno migratorio está caracterizado por situaciones conflictivas, crisis psicosocial, que se asemejan al duelo y tienen como característica la ambivalencia que se lleva a lo largo del procesos migratorio. “La característica y el grado de elaboración de esta ambivalencia, tanto por el inmigrante como por la comunidad receptora, va a definir el nivel de adaptación o integración vincular, considerada como la relación de integración y de aceptación mutua” (Sayed, Beirutí, Gázquez, Río en <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref2">Martínez 2000).</xref>
</p><p> Al igual que Park los psicólogos crearon un esquema que describe el proceso migratorio en siete fases que no necesariamente se completan o se recorren en totalidad: 1) asimilación, 2) integración/Aculturación, 3) interculturalidad, 4) multiculturalismo, 5) separación, 6) segregación y 7) exclusión. Estas fases se integran en tres etapas: </p><p> La primera etapa es la fase de asimilación, la cual inicia con la preparación del proyecto migratorio. La segunda etapa incluye las fases: dos (integración/aculturación), tres (interculturalidad) y la fase cuatro (multiculturalismo). Esta etapa inicia con la llegada del inmigrante, así como la adaptación y la interiorización de los valores de la cultura receptora. La tercera y última etapa, caracterizada por las fases: cinco (separación), seis (segregación) y siete (exclusión), inicia con el deseo del inmigrante de volver a su terruño, surge la búsqueda de su lugar de confort, lo que da paso a las últimas dos fases enmarcadas en una encrucijada donde el inmigrante se encuentra entre la asociación y disociación del espacio social, la moral y conducta, es una fase de conflicto individual en la que el emigrante trata de posicionarse en un lugar y que no puede encontrar. Lo que caracteriza esta fase de la migración es que se trata ya de un estado permanente y de la mezcla de sentimientos ambivalentes y en ocasiones ambiguos.</p><p> El contexto en el que se migra, la edad, la fisionomía, el género, el lugar que se ocupa en la familia, entre otros factores, suelen influir en la conclusión del ciclo de adaptación al llegar a otra cultura. Sin embargo, se debe considerar que estos factores se combinan, lo complejiza y hace más particular cada relato de los emigrantes.  </p><p> Si bien, la psicopatología de los procesos migratorios da a conocer los factores de vulnerabilidad emocional y mental en el migrante, no se puede hablar de un único cuadro en el que se integren todos los síntomas y así concluir en un diagnóstico. Pero sobre todo, no se debe sobre valora el método aplicado por la psicología para explicar todos los procesos de adaptación o inadaptación de un inmigrante en la sociedad receptora. El hecho de que un migrante no se integre inmediatamente a un espacio social no siempre está vinculado a una patología, o viceversa, no todo migrante que aparentemente funciona en la sociedad receptora indica que se encuentre en estabilidad anímica y emocional. Cada sujeto que migra y cada sociedad en la que se inmersa, cuenta con múltiples dimensiones que hacen particular cada caso.</p></sec><sec sec-type="conclusions"><title>Conclusión</title><p> El encuentro de la sociología con los estudios migratorios en relación con las repercusiones en lo anímico, más que un convencionalismo, es una necesidad. La situación económica, política y social que nos aqueja tiene una gran influencia en nuestros estados anímicos. Por ello, compartiendo el pensamiento de Sinhji Hirai, y haciendo referencia a su obra titulada “Economía Política de la Nostalgia” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref3">2009</xref>) podemos concluir que en los procesos económico-políticos se desencadenan procesos anímicos-sociales que afectan la tranquilidad de los migrantes y sus familias. Es decir, por un lado el migrante deja su hogar para satisfacer necesidades económicas, por otro se encuentra en una encrucijada política al no ser un sujeto reconocido en el país receptor, por otro la sociedad receptora no ve al migrante como un igual y agregándole un plus a este proceso, el migrantes debe lidiar con la nostalgia que le provoca no estar en su tierra natal y tratar de adaptarse a un mundo nuevo. </p><p>La
obra de Hirai muestra una parte de esta dimensión
anímica en la migración, sin embargo existen muchas otras
repercusiones emocionales que pueden llegar a tener una gran magnitud en el
funcionamiento de la acción social. Por ello debe existir la necesidad de
observar los fenómenos desde lo que no se puede ver, desde lo que obviamos pero no entendemos. “La
migración no debe ser estudiada simplemente en sus efectos más evidentes, tal
como manifiestan los cambios de costumbres y de hábitos, sino que podría ser
enfocada en sus aspectos subjetivos, como se expresa en el tipo modificado de
personalidad que produce” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511053002_ref2">(Martínez, 2000)</xref>. Se debe partir de un enfoque que no
se limite explicar los fenómenos como objetos.</p></sec></body><back><fn-group><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Las versiones anteriores se encuentran en Zenodo 10.5281/zenodo.3829216 y AmeliCA 2511053002.</p></fn></fn-group><ref-list><title>Referencias</title><ref id="redalyc_2511053002_ref1"><mixed-citation>Bericat, E., (2000) “La sociología de la emoción y la emoción en la sociología” en Paper: Revista de Sociología, Nº 62, págs. 145-176.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Bericat</surname><given-names>E</given-names></name></person-group><article-title>La sociología de la emoción y la emoción en la
sociología</article-title><source>Revista de Sociología</source><year>2000</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511053002_ref2"><mixed-citation>Martínez E., (2000) “Estudio Introductorio. Migraciones, Cambios Sociales e Híbridos Culturales” en Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales. (En Línea) Nº 75, Universidad de Barcelona, disponible en: http://www.ub.edu/geocrit/sn-75.htm (Accesado el 15 de agosto del 2013).</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>E</surname><given-names>Martínez</given-names></name></person-group><article-title>Estudio Introductorio.
Migraciones, Cambios Sociales e Híbridos Culturales</article-title><source>Scripta Nova</source><year>2000</year><comment>http://www.ub.edu/geocrit/sn-75.htm</comment></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511053002_ref3"><mixed-citation>Hirai, S. (2009) Economía política de la nostalgia: un estudio sobre la transformación del paisaje urbano en la migración transnacional entre México y Estados Unidos. México, Juan Pablos Editorial y UAM.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Hirai</surname><given-names>S.</given-names></name></person-group><source>Juan Pablos Editorial y UAM</source><year>2009</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511053002_ref4"><mixed-citation>Park, R. E. (1925) "Community Disorganization and Juvenil Delinquency", en Park et al. The City, p. 99-112, citado en P.Hall, Ciudades del mañana, 1966. Barcelona, Ediciones del Serbal.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Park</surname><given-names>R. E.</given-names></name></person-group><source>Ediciones del Serbal</source><year>1925</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511053002_ref5"><mixed-citation>Park, R. (1928). Human Migration and the Marginal Man. American Journal of Sociology, 33(6), 881-893.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Park</surname><given-names>R.</given-names></name></person-group><article-title>Community Disorganization and
Juvenil Delinquency</article-title><source>American Journal of Sociology</source><year>1928</year></element-citation></ref></ref-list></back></article>
