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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d3 20150301//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1d3/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C.</publisher-name><publisher-loc><country>México</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/139182</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Contradicciones internas y ciclos históricos en la lucha por la soberanía</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Internal contradictions and historical cycles in the struggle for sovereignty</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><contrib-id contrib-id-type="orcid">http://orcid.org/0000-0001-9186-0986</contrib-id><name name-style="western"><surname>Rodríguez Reyes</surname><given-names>Abdiel</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>abdielarleyrodriguez@hotmail.com</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original">Universidad de Panamá</institution><institution content-type="orgname"> Universidad de Panamá</institution><country country="PA">Panamá</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Septiembre-Octubre</season><year>2016</year></pub-date><volume>2</volume><issue>18</issue><elocation-id>e139182</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>09</day><month>02</month><year>2016</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>17</day><month>08</month><year>2016</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p> Nuestra fundamentación como república está relacionada con nuestras luchas por la soberanía y la recuperación del territorio que se nos fue arrebatado por el Tratados Hay-Bunau Varilla de 1903 (Castro, 1986). A partir del 31 de diciembre de 1999, cuando se consumó el tratado Torrijos- Carter y se recuperó ese territorio, nuestra lucha se ha pasmado. Mientras que la posición de Estados Unidos es la misma, de seguir teniendo patio trasero (Borón, 2014), pero ahora con la novedad de que el Canal lo “administran” los panameños. Aunado con la crisis de legitimación (Gandásegui y otros, 2010), la cuestión es más compleja. A pesar de todo, no hemos dejado de ser un espacio estratégico que la política exterior norteamericana maneja con cautela y recelo.</p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p> Nuestra fundamentación como república está relacionada con nuestras luchas por la soberanía y la recuperación del territorio que se nos fue arrebatado por el Tratados Hay-Bunau Varilla de 1903 (Castro, 1986). A partir del 31 de diciembre de 1999, cuando se consumó el tratado Torrijos- Carter y se recuperó ese territorio, nuestra lucha se ha pasmado. Mientras que la posición de Estados Unidos es la misma, de seguir teniendo patio trasero (Borón, 2014), pero ahora con la novedad de que el Canal lo “administran” los panameños. Aunado con la crisis de legitimación (Gandásegui y otros, 2010), la cuestión es más compleja. A pesar de todo, no hemos dejado de ser un espacio estratégico que la política exterior norteamericana maneja con cautela y recelo.</p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>ciclos históricos</kwd><kwd> Panamá</kwd><kwd> lucha</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>ciclos históricos</kwd><kwd> Panamá</kwd><kwd> lucha</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="13"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p><verse-group><title/><verse-line>¡Bonito sería que el país
que recuperó el Canal ayer erradicara la pobreza hoy!</verse-line><attrib>Pedro Rivera</attrib></verse-group></p><title>Palabras preliminares</title><p> Nuestra fundamentación como república está relacionada con nuestras luchas por la soberanía y la recuperación del territorio que se nos fue arrebatado por el Tratados Hay-Bunau Varilla de 1903 <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref4">(Castro, 1986)</xref>. A partir del 31 de diciembre de 1999, cuando se consumó el tratado Torrijos- Carter y se recuperó ese territorio, nuestra lucha se ha pasmado. Mientras que la posición de Estados Unidos es la misma, de seguir teniendo patio trasero <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref3">(Borón, 2014)</xref>, pero ahora con la novedad de que el Canal lo “administran” los panameños. Aunado con la crisis de legitimación <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref6">(Gandásegui y otros, 2010)</xref>, la cuestión es más compleja. A pesar de todo, no hemos dejado de ser un espacio estratégico que la política exterior norteamericana maneja con cautela y recelo.  </p><p> Nuestra historia republicana ocupa gran parte al Canal de Panamá y el control de Estados Unidos de la zona de tránsito, porque lo que se ha gestado en torno a este ha sido el leit motiv de ver la historia de la relación asimétrica con Estados Unidos<xref ref-type="fn" rid="fn1">[1]</xref>. Es decir, el Canal de Panamá es el péndulo de estas relaciones.  </p><p> Nuestra historia republicana reciente tiene ciclos históricos y, a partir de estos, se reestructuran nuevas formas de organización. Esto no es tan evidente como para ser captado por el sentido común. Estos ciclos cambian – es decir termina uno e inicia otro – por su agotamiento, por sus contradicciones.  </p><p> Vamos a ensayar dos ciclos históricos para intentar periodizar nuestra historia republicana reciente donde la izquierda ha jugado un papel importante en las diversas luchas, como por ejemplo la de la soberanía, pero que, a la misma vez, no tiene una presencia consecuente por sus contradicciones internas.  </p><p> Este breve artículo es un ejercicio para comprender nuestra historia política reciente y los retos actuales en materia de la democracia y la soberanía.</p></sec><sec sec-type="cases"><title>La lucha por la soberanía</title><p> Desarrollar la lucha por la soberanía, al menos en Panamá fue también plantearse el antiimperialismo, más cuando se está en el rango de acción inmediata del Imperio, donde nuestro espacio geográfico es vital para el control geopolítico de la región. Nuestra experiencia con la invasión norteamericana evidenció empíricamente que estamos bajo su sistema de dominación.  </p><p> Paradójicamente, cuando más los panameños exigimos soberanía, desde la “Operación Soberanía” (1958) y la “Gesta Patriótica” de enero de 1964, es cuando el Imperio (Estados Unidos) se consolida (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref8">Katz, 2011</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref3">Borón, 2014) </xref>como tal, con todo y los reveses ideológicos y militares que sufría globalmente con la fallida invasión a bahía de Cochinos (1961) y la derrota en la Guerra de Vietnam (1959-1975).  </p><p> Al mismo tiempo, a lo largo de los procesos políticos –de lucha por la soberanía–, también es donde el sistema capitalista lanza su contraofensiva: el neoliberalismo. Así que estos ciclos históricos, están en medio de una etapa, el imperialismo neoliberal, donde como señala Claudio Katz “el impacto más visible es la extensión geográfica del capitalismo y el consiguiente incremento de la escala en que se desenvuelven las acciones imperialistas. El sistema dominante ha logrado un inédito nivel de expansión, especialmente luego del colapso de la Unión Soviética y la paulatina incorporación de China al orden global” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref8">(Katz, 2011:49).</xref>
</p><p> Nuestra lucha por la soberanía cruza por el momento donde es más difícil emprenderla, por cruzar el momento histórico, donde el sistema lanza su contraofensiva a las alternativas. A parte de estar cerca del Imperio que no deja respirar. En este momento también hay que plantearse la lucha por la soberanía en su uso tradicional, en tres direcciones, que se respete realmente el territorio (libre de bases militares), que se cumplan nuestras leyes (que el órgano judicial sea autónomo) y que podamos elegir nuestros gobernantes (sin el lobby del poder económico y la embajada de Estados Unidos).</p></sec><sec sec-type="materials"><title>Ciclo histórico (1964-1988): soberanía y proceso de
liberación nacional</title><p> En este ciclo histórico, que se inaugura con el acontecimiento de la Gesta Patriótica de enero de 1964  <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref13">(Soler, 1972)</xref>
<xref ref-type="fn" rid="fn2">[2]</xref>, la idea central es la soberanía territorial en contraposición al colonialismo norteamericano. Inicia con las movilizaciones estudiantiles del Instituto Nacional <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref1">(Ávila, 1989)</xref>
<xref ref-type="fn" rid="fn9">[3] </xref>y universitarios, pasa por el Tratado Torrijos – Carter y culmina con la invasión norteamericana a Panamá. Este ciclo histórico tiene una duración de veinticuatro años. </p><p> En este ciclo hay un periodo de dictadura, de 1968 a 1988. En medio de esta hay dos momentos que se tienen que diferenciar, uno es el de Torrijos (1968-1981) y el otro de Noriega (1983-1988), donde también se reivindicó una posición antiimperialista. También se exacerba un discurso nacionalista a pesar de que a partir de la primera mitad del ochenta en adelante empieza a tener varios reveses con escándalos de lavado de dinero, narcotráfico aunado a un cambio en políticas económicas, sociales y una lucha interna por el poder en la élite económica y militar.</p></sec><sec sec-type="methods"><title>Contradicciones internas en el proceso de liberación
nacional: Torrijismo y MLN-29</title><p> En medio de este ciclo histórico afloran las contradicciones internas en el proceso de liberación nacional, que tendrá sus consecuencias, donde la izquierda aún no se constituye como una fuerza política real. Hay que tener en cuenta que toda contradicción es interna cuando se trata de un sistema, en este caso y momento capitalista. </p><p> Aquí vamos a señalar dos fuerzas políticas que tenían como objetivo la liberación nacional, pero que tomaron caminos y métodos diferentes. Las demás fuerzas políticas se aliaron o quedaron en la periferia<xref ref-type="fn" rid="fn3">[4]</xref>. Estás dos fuerzas son el Torrijismo y el MLN-29.  </p><p> La irrupción, en julio de 1970 del MLN-29<xref ref-type="fn" rid="fn10">[5]</xref> a la convulsionada arena política de la época es una variante significativa para analizar las contradicciones internas en el proceso de liberación nacional. A partir de ahí, el MLN-29 se aleja del histórico partido comunista (Partido del Pueblo), proceso que ya se había iniciado desde la fundación del M.U.R; también queda al lado opuesto del proceso torrijista <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref12">(Rivera, 2014)</xref>
<xref ref-type="fn" rid="fn4">[6].</xref> Esto tendrá como consecuencia una izquierda sin unidad. Hay dos antecedentes que pueden ayudar a comprender cómo se tensan las relaciones entre el MLN-29 y el proceso torrijista, al punto de que se vuelven irreconciliables. El primer hecho es que al entonces capitán Omar Torrijos le corresponderá la operación para desarticular el movimiento armado que se alzaba en el Cerro Tute<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref10"> (Nelson, 2004)</xref>, posteriormente, un sector vanguardista de estos combatientes, formarían la estructura orgánica del MLN-29. El segundo momento fue que en el periodo de transición y posterior consolidación del proceso torrijista es donde se desaparece físicamente al mítico líder revolucionario Floyd Britton<xref ref-type="fn" rid="fn5">[7]</xref>. Eso hará de estas dos fuerzas políticas de liberación nacional posturas antagónicas.</p></sec><sec sec-type="discussion"><title>Ciclo histórico (1989 – actualidad) de la democracia
representativa a la decadencia de nuestra cultura política</title><p> Este ciclo inicia con el acontecimiento de la invasión norteamericana en diciembre de 1989, pasa por “la restauración del viejo orden” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref11">(Noriega, 2014),</xref> o lo que<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref2"> Olmedo Beluche (2004)</xref> llama “la democracia controlada” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref2">(Beluche, 2004)</xref> y se encuentra actualmente en el estallido de los escándalos de corrupción<xref ref-type="fn" rid="fn6">[8]</xref> que evidencian la decadencia de nuestra cultura política. Tiene una duración de 25 años en curso.  </p><p> La “transición” de la dictadura a la democracia representativa o controlada fue mediada por una brusca invasión<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref2"> (Beluche, 2004</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref9">Méndez, 1994)</xref>, donde el sistema de partidos, el cual conocemos hoy, se formó y alió a las élites económicas, estos son los rentistas que regresaron nuevamente. En este ciclo histórico, la idea central es la exigencia de democracia, de ponerle fin al régimen militar. Los sectores conservadores dirán que nuestra democracia aún es joven y tiene que madurar, a pesar que no dar respuestas concretas a las demandas anidadas desde el siglo pasado.  </p><p> Desde la invasión norteamericana en diciembre de 1989 está instaurada la democracia representativa o controlada, timoneada por el sistema de partidos y las élites económicas <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref7">(Hughes y otros, 2000)</xref>
<xref ref-type="fn" rid="fn7">[9]</xref>. Dependiendo de la coyuntura, se utilizan entre ambos para ir consolidándose en la estructura de poder. En ocasiones es muy difícil distinguir una cosa de la otra; hay una simbiosis entre la clase política y las élites económicas.  </p><p> En este ciclo histórico, la política criolla acantonada en el sistema de partidos, empezó a incrementar sus riquezas gracias al erario público, aflorando no solo una debilidad institucional y la impunidad como el resultado de la necesidad de una nueva cultura política y una Constitución que brinde certeza de castigo, sino también la sistematización de corrupción como parte de nuestros valores. Se fue haciendo público los funcionarios que pasaron a ser los nuevos millonarios y los nuevos capitales que emergían de la corrupción en la administración pública, además de actitudes inmorales confesas que demuestran la decadencia de nuestra cultura política.  </p><p> El bajo porcentaje de participación con respecto a la cantidad de ciudadanos habilitados para votar en las elecciones del 2014, la incorporación de la figura de candidatos independientes como el caso de Juan Jované a la presidencia, y la elección de una diputada independiente indican la falta de respuesta de la democracia representativa o controlada, el sistema de partidos y la necesidad de buscar otras opciones en lo que podría ser el inicio de un nuevo ciclo histórico donde la idea central será mayor participación popular, social y ciudadana consiente de los procesos políticos en marcha.  </p><p> En estas elecciones se intentó abrir el compás en la democracia representativa o controlada con la incorporación de un partido de izquierda, el FAD <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511354003_ref5">(El Cimarrón, 2012)</xref>
<xref ref-type="fn" rid="fn8">[10]</xref> -a pesar de que después de la derrota electoral no está muy claro la ruta, el discurso y las alianzas de este frente-, y un movimiento también de izquierda denominado MIREN, pero el poco apoyo popular a estas opciones demuestran las aún existentes contradicciones internas y la máxima de Maquiavelo divide y vencerás.</p></sec><sec sec-type="conclusions"><title>Para concluir un debate pendiente</title><p> Si queremos hablar de democracia representativa, debemos pensar también en una verdadera representación política donde converjan diversas corrientes ideológicas con proyectos de nación que se planteen el tema de la soberanía y la democracia como una necesidad inherente a la idea de país; no patios traseros, no neo-colonialismo, no discursos abstractos de una representatividad agotada. Es necesaria la apertura ideológica para una verdadera representatividad en la diversidad.  </p><p> Esta puesta en cuestión de la representatividad es el inicio para otro debate pendiente, la viabilidad de la democracia participativa. Y, el debate entre las fuerzas políticas que en el siglo pasado fueron antagónicas, no tiene nada que esperar.  </p><p> Esta periodización en ciclos históricos se propone para ir encarando los cambios que ocurren en la arena política, que a veces nuestra cultura política no ve; son una bienvenida a la realidad, donde solo queda cambiar o perecer.</p></sec></body><back><ref-list><title>Bibliografía</title><ref id="redalyc_2511354003_ref1"><mixed-citation>Ávila, Víctor (1989) La gesta del 9 de enero. Panamá: Ediciones Formato 16.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Ávila</surname><given-names>Víctor</given-names></name></person-group><source>Formato 16</source><year>1989</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref2"><mixed-citation>Beluche, Olmedo (2004) 1991 La verdad sobre la invasión. Panamá: Manfer.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Beluche</surname><given-names>Olmedo</given-names></name></person-group><source>Manfer</source><year>2004</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref3"><mixed-citation>Borón, Atilio (2014) América Latina en la geopolítica del imperio. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Borón</surname><given-names>Atilio</given-names></name></person-group><source>Editorial de Ciencias Sociales.</source><year>2014</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref4"><mixed-citation>Castro, Guillermo (1986) Panamá, reencuentro y perspectivas. Panamá: CELA.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Castro</surname><given-names>Guillermo</given-names></name></person-group><source>CELA</source><year>1986</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref5"><mixed-citation>El Cimarrón (2012) Interacción entre la línea política del partido, el frente y el instrumento electoral. Panamá: MLN 29, N°28.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Cimarrón</surname><given-names>El</given-names></name></person-group><article-title> Interacción entre la
línea política del partido, el frente y el instrumento electoral</article-title><source>MLN</source><year>2012</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref6"><mixed-citation>Gandásegui, Marco y Castillo, Dídimo (2010) (Coords.) Estados Unidos. La crisis sistémica y las nuevas condiciones de legitimación. México: CLACSO – Siglo XXI.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Gandásegui</surname><given-names>Marco</given-names></name><name><surname>Castillo</surname><given-names>Dídimo</given-names></name></person-group><source>CLACSO – Siglo XXI.</source><year>2010</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref7"><mixed-citation>Hughes, William y Quintero, Iván (2000) ¿Quiénes son los dueños de Panamá? Panamá: Imprenta Articsa.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Hughes</surname><given-names>William</given-names></name><name><surname>Quintero</surname><given-names>Iván</given-names></name></person-group><source>Articsa</source><year>2000</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref8"><mixed-citation>Katz, Claudio (2011) Bajo el imperio del capital. Bogotá: Espacio Crítico.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Katz</surname><given-names>Claudio</given-names></name></person-group><source>Espacio Crítico</source><year>2011</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref9"><mixed-citation>Méndez, Roberto (1994) ¿Liberación… o crimen de guerra? Panamá: Cela.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Méndez</surname><given-names>Roberto</given-names></name></person-group><source>Cela</source><year>1994</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref10"><mixed-citation>Nelson, Herbert (2004) Los héroes y los mártires del Cerro Tute. Panamá: CIDPA.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Nelson</surname><given-names>Herbert</given-names></name></person-group><source>CIDPA</source><year>2004</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref11"><mixed-citation>Noriega, Rodrigo (2014) “Panamá en el mundo” en Castillero, Alfredo (Dir.) Panamá historia contemporánea. Madrid: Fundación Mapfre – Taurus.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Noriega</surname><given-names>Rodrigo</given-names></name></person-group><source>Mapfre – Taurus.</source><year>2014</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref12"><mixed-citation>Rivera, Pedro (2014) 46 años después. La Estrella de Panamá. 11 10.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Rivera</surname><given-names>Pedro</given-names></name></person-group><article-title>46 años después</article-title><source>La Estrella de Panamá.</source><year>2014</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511354003_ref13"><mixed-citation>Soler, Ricaurte (1972) Panamá: Nación y oligarquía. Panamá: Ediciones TAREAS.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Soler</surname><given-names>Ricaurte</given-names></name></person-group><source>TAREAS</source><year>1972</year></element-citation></ref></ref-list><fn-group><title>Notas</title><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Las versiones anteriores se encuentran en Zenodo 10.5281/zenodo.4009590 y AmeliCA 2511354003.</p></fn><fn id="fn1" fn-type="other"><label>1</label><p> En un intento de borrar la memoria histórica, se aprobó la Ley 48 de 2012 que eliminó la cátedra “Relaciones entre Panamá y los Estados Unidos de Norte América”.</p></fn><fn id="fn2" fn-type="other"><label>2</label><p> Ricaurte Soler lo explica de forma magistral, como un “factor político omnipresente”.</p></fn><fn id="fn9" fn-type="other"><label>3 </label><p> “El
nueve de enero de 1964, los estudiantes panameños encabezados por los
institutores, marcharon en horas de la tarde a izar nuestra bandera en los lugares
mencionados [la zona del Canal] para darle cumplimiento al acuerdo bilateral
[de poder izar el pabellón nacional] entre Panamá y los Estados Unidos… podemos
decir que así comenzaron los acontecimientos del 9 de enero de 1964, que
pusieron de pie a la Nación panameña contra el imperialismo norteamericano” (Ávila,
1989:11).</p></fn><fn id="fn3" fn-type="other"><label>4</label><p> Esto no resta importancia al papel que representó cada organización en estos ciclos históricos, en la lucha por la soberanía.</p></fn><fn id="fn10" fn-type="other"><label>5 </label><p>“El
29 de julio de 1970, por entusiasta unanimidad, se dicta resolución bautizando
al nuevo organismo político-militar con el nombre (el nombre de la nueva
organización había quedado pendiente) de Movimiento de Liberación Nacional 29
de Noviembre MLN-29” (MLN-29-11, 1971:13).</p></fn><fn id="fn4" fn-type="other"><label>6</label><p> En los primeros pasos del proceso torrijista, Pedro Rivera señala que “Los militares golpistas no eran ideológicamente homogéneos. Había entre ellos ‘fascistoides’, anticomunistas confesos, izquierdistas moderados, al igual que castrenses de pura cepa, con poco o nada en la cabeza. La pugna entre las distintas facciones de la cúpula militar de esa ‘primera generación’ se define a favor de Omar Torrijos en diciembre de 1971” (Rivera, 2014).</p></fn><fn id="fn5" fn-type="other"><label>7</label><p> Sobre su legado y escritos véase el documento preparado por el Comité Nacional Organizador de los Actos del XX aniversario del asesinato de Floyd Britton. Titulado: Floyd Britton, legado patriótico y revolucionario. (1989).</p></fn><fn id="fn6" fn-type="other"><label>8</label><p> Que tuvieron lugar coyunturalmente a finales del 2014, y es la serie de denuncias que se le imputan a la administración presidencial 2009-2014, donde ya hay varios ministros y altos funcionarios de ese gobierno detenidos y una decena en procesos de investigación, incluyendo al ex presidente Ricardo Martinelli. Se le acusa a este gobierno un déficit de tres mil millones de dólares. No hay que ver este problema limitado a un gobierno, sino como una patología social, y que es la expresión de una cultura política, ya en decadencia.</p></fn><fn id="fn7" fn-type="other"><label>9</label><p> Para el estudio de las élites económicas véase el pionero texto de Marco Gandásegui, h.: La concentración de poder económico en Panamá, en (Soler, 1976: 99-183) que en el 2015 cumple 50 años de haberse presentado por primera vez, como tesis de licenciatura en la Universidad de Chile. También (Hughes, William y Quintero, Iván 2000).</p></fn><fn id="fn8" fn-type="other"><label>10</label><p> Para el análisis de la interacción del FAD con el MLN-29 véase el texto Interacción entre la línea política del partido, el frente y el instrumento electoral. En: El Cimarrón (2012). Órgano de Orientación de la Dirección Nacional del Movimiento de Liberación Nacional 29 de noviembre (MLN-29) fechado en marzo del 2012.</p></fn></fn-group></back></article>
