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<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C. y Arkho Ediciones</publisher-name><publisher-loc><country>Argentina</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/190798</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Subjetividad y decolonialidad: el peso de la metanarrativa en la construcción de identidades</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Subjectivity and decoloniality: the weight of the metanarrative in the construction of identities</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><contrib-id contrib-id-type="orcid">http://orcid.org/0000-0002-0606-8837</contrib-id><name name-style="western"><surname>Reyes Juárez</surname><given-names>Marcos José</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>marcoss.reyes77@gmail.com</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original"> Investigador independiente</institution><institution content-type="orgname">Investigador independiente</institution><country country="MX">México</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Marzo-Abril</season><year>2019</year></pub-date><volume>5</volume><issue>33</issue><elocation-id>e190798</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>03</day><month>01</month><year>2019</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>27</day><month>02</month><year>2019</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p> El presente trabajo plantea una reflexión posibilitada desde el marco de los estudios decoloniales sobre la manera en que nos narramos, los condicionamientos a los que esta posibilidad suele estar sujeta y las complejas relaciones históricas y materiales que se entretejen en la reproducción de dichas construcciones. Para ello es imprescindible dar cuenta del relato de la historia única, producto del euro-centrismo, como elemento constitutivo en la reproducción de una identidad homogeneizante edificada a través de una compleja articulación de narrativas de carácter hegemónico.</p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p> The present work proposes a reflection made possible from the framework of decolonial studies on the way in which we narrate ourselves, the conditions to which this possibility is usually subject and the complex historical and material relationships that are interwoven in the reproduction of these constructions. For this, it is essential to account for the story of the single history, a product of Euro-centrism, as a constitutive element in the reproduction of a homogenizing identity built through a complex articulation of narratives of a hegemonic nature.</p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>subjetividad</kwd><kwd> decolonialidad</kwd><kwd> identidad</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="en"><title>Keywords</title><kwd>subjectivity</kwd><kwd> decoloniality</kwd><kwd> identity</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="8"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><title/><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p>Para aproximarme a estos
planteamientos y situado desde una perspectiva latinoamericana, he intentado
hacer visible la existencia de una super-estructuctura y una metanarrativa,
dentro de las cuales el pensamiento hegemónico se auto-valida y reproduce,
impactando con consecuencias especificas en las narrativas colectivas e
individuales, así como en sus significaciones materiales. En la capacidad de
poder narrarnos está también la capacidad de imaginarnos; es por ello, uno de
los espacios primigenios donde se siente el peso de un proceso colonial hasta
la fecha inacabado.</p></sec><sec sec-type="discussion"><title>La existencia de una súper-estructura
que se auto-valida, designa y produce un condicionamiento social permeable a la
construcción de subjetividades</title><p> El conocimiento y la manera en la que éste se articula ha estado estrechamente vinculado y determinado por las condiciones sociales e histórico – materiales que lo rodean. Esa ha sido la principal arma desde la cual se instaura un pensamiento dominante, la capacidad de mostrarnos una historia única, una sola forma de conocer e interpretarnos, en un espejo que como ha señalado Aníbal Quijano resulta siempre distorsionado, y ofreciendo un retrato que no somos, pero asumimos <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref7">(Quijano, 2000).</xref>
</p><p> En múltiples ocasiones, la historia oficial que se nos cuenta ha sido exactamente eso, un singular, una. Una que se suele presentar como verdad inobjetable y que ha dado pie a perpetuar no solo las historias coloniales (con la dominación que ello implica económica, política y epistémicamente) sino también la colonialidad de nuestras historias personales. Mediante esta perspectiva se han justificado los discursos del progreso, del desarrollo, de una historia lineal que hemos aprehendido y reproducido sistemáticamente. La historia como han apuntalado diversos autores, se ha contado de forma parcial y eso no es coincidencia, no es una simple omisión menor, sino una estrategia premeditada y construida desde el privilegio; que se otorga desde el lugar de enunciación, y que es posible a partir del estatus de hegemonía en que se encuentra y desde el cual se auto-valida [en una especie de autopoiesis referencial]. El escritor portugués José Saramago señaló en su momento:</p><p><disp-quote><p>Hay que reconocer que la historia no es selectiva, también
es discriminatoria. Toma de la vida lo que le interesa como material
socialmente aceptado como histórico, y desprecia el resto. Precisamente donde
talvez se podría encontrar la verdadera explicación de los hechos (...)<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref8"> (Saramago, 2013).</xref>
</p></disp-quote></p><p> En este sentido, se han identificado también la existencia de centros de poder en la construcción hegemónica del conocimiento. Lo que da lugar a considerar que el conocimiento dependiendo de su lugar geográfico de enunciación, puede ser invariablemente auto-validado, o en otro caso, racializado e inferiorizado. Al pensar en el conocimiento, -los conocimientos-, y la manera en que se producen, me resulta necesario incluir las categorías empleadas por autores como <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref6">Walter Mignolo (2010)</xref> en torno a la geo-política y la corpo-política del conocimiento, es decir, el conocimiento no solo se encuentra localizado en una geografía determinada, sino que es asimismo localizado e influido por la corporalidad de quien lo asume; donde no solo existen diferencias imperiales-coloniales en torno a su validación sino también implicaciones racistas/sexistas, las cuales siguen reproduciéndose, dando forma y perpetuando las estructuras económico-sociales bajo las que el capitalismo se sostiene, en base a la violencia y dominación, no solo desde un punto de vista de coerción física sino también cognitiva. </p><p> Resulta así que toda episteme que escapa a la esfera de producción realizada a partir de la experiencia histórico-social teorizada principalmente por hombres de los cinco países que Grosfoguel menciona [Alemania, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Italia] (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref5">Grosfoguel, 2011) </xref>es un conocimiento situado, que en primer lugar se encuentra en una posición de desvalorización al no formar parte del canon eurocentrado, por consiguiente, ignorado o eliminado, como ha sucedido en los epistemicidios históricamente perpetrados en América, África, Asia y Oceanía. Esto significa que las relaciones sociales y nuestra manera de interpretarlas pueden - suelen estar cooptadas o coercionadas mediante un poder que se asume deslocalizado, que refiere una interpretación cartesiana, externa y “objetiva” de la realidad, bajo la cual se fundamenta no solo el positivismo sino también en un concepto de universalidad totalizante, mismo que ha servido para neutralizar, someter, negar y erradicar la idea la posibilidad de otro(s) pensamiento(s).  </p><p> En torno al pensamiento positivista, ha habido al menos dos puntos de quiebre: la objetividad y la universalidad. En primer lugar, la ciencia social aboga cada vez más por el reconocimiento a la subjetividad desde la cual se realizan los abordajes teóricos; esto si tomamos en consideración el acto de conocer como una interpretación de la realidad condicionado en cierta medida, a partir de nuestras experiencias previas. Es decir, las interpretaciones teóricas de una Europa Occidental suelen dar cuenta de una realidad desde sus propias especificidades culturales, es por ello que sus categorías si bien han producido aportes invaluables a la compresión de una realidad social, no pueden pasar por inobjetables, ni definitivas. Por ende, lo que ha llegado a ponerse en tela de juicio es la incapacidad de sostener estas teorías como universales, tal cual desde el pensamiento positivista/hegemónico/euro centrado se ha pretendido.  </p><p> Los aportes de Federici, asimismo permiten visibilizar el proceso de construcción y disciplinamiento de una fuerza de trabajo subordinada, a partir de la construcción ideológica y altamente coercitiva de un sujeto específico para este proceso, que podría interpretarse también como una reducción del individuo acorde a los intereses y motivaciones del capitalismo. Es importante considerar que el proceso de amoldamiento que refiere no es solo metafórico sino que asume graves consecuencias desde la corporalidad, a partir de una mecanización del cuerpo proletario y en el caso de las mujeres, asignándoles un rol de máquina reproductora de fuerza de trabajo <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref4">(Federici, 2010).</xref>
</p><p> Desde América Latina, este proceso es aún más delicado y evidente desde la población indígena, subalternizada y orillada a la reproducción y perpetuamiento de actividades pertenecientes a un imaginario colonial que exige un tipo de identidad y corporalidad específicas; que en el caso de las mujeres deriva también en procesos de doble discriminación.  </p><p> Por otra parte, el Continente en este imaginario ha sido provisto de un rol asignado primordialmente en el sistema-mundo como productor y exportador de materias primas así como de mano de obra, moldeando sus estructuras económicas a dichos intereses geoestratégicos y que ha sido víctima constante de un saqueo no solo económico, sino también de sus producciones culturales. Es decir, existe una autoproclamada licencia eurocentrada para asignar el rol de los sujetos que considera periféricos, a los cuales se les permite y concede el permiso de existir bajo ciertas funciones que legitimen y reproduzcan la matriz de poder colonial. </p><p> Bolívar Echeverría también daría cuenta del proyecto base de la modernidad capitalista que organiza la producción y el modo de vida en torno a la configuración de un sujeto específico, no necesariamente desde una asignación racial de tipo fenotípica, pero si diluida en el mecanismo de poder que denomina blanquitud. En el cual se plantea que las tecnologías de dominación han logrado evolucionar a tal grado, que el concepto ya no se encuentra únicamente asociado a un color de piel o rasgo fenotípico, sino que involucra la aceptación de un modo de vida y producción asociado a este. En palabras del autor:</p><p><disp-quote><p>“El racismo constitutivo de la modernidad capitalista,
exige la presencia de una blanquitud de orden ético o civilizatorio como condición
de la humanidad moderna. Es decir, la condición de blancura pasó a convertirse
en una condición de blanquitud, permitiendo que su orden étnico se subordinara
al orden identitario que le impuso la modernidad capitalista, como elemento del
nuevo tipo de humanidad” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref3">(Echeverría, 2010).</xref>
</p></disp-quote></p><p> Es así, que un primer punto para poder narrarnos desde un lugar propio, es dar cuenta de la existencia de condicionamientos desde una superestructura de dominación histórica, económica, sexualizada y racializada; replanteando la manera en que los hemos asumido, reproducido y perpetuado en nuestra propia forma de existir y de posicionarnos ante nuestro entorno. Esto es importante porque esas narrativas construyen los imaginarios desde los cuales se moldean las identidades. </p><p> Ceñirnos a esta única versión de los hechos nos aparece como incompleta/incompatible con la capacidad de pensar(nos) de maneras distintas, de (re)conocernos en otras cualidades. Es necesario comprender la complejidad estructural que sostiene esta meta-narrativa. Para ello, incluso el lenguaje cambia, obliga a cambiar los símbolos, las formas de enunciación y las capacidades para designar, recuperado la dignidad misma a partir de la capacidad de auto-interpretación.  </p><p> En la construcción de esta respuesta las subjetividades se vuelven imprescindibles para volver a narrarnos. La subjetividad implica un posicionamiento que asume un estado de apropiación de la interpretación de la realidad que se nos presenta. Es decir, se hace cargo de la carga emocional y vivencial que necesariamente ostenta, pero esto no se plantea como un elemento negativo o a ser desplazado como desde el racionalismo y positivismo se entiende, sino que por el contrario, dota de mayor sentido una búsqueda personal y colectiva por nuevos significados, símbolos e interpretaciones que sean capaces de marcar una distancia de la enunciación y el significante hegemónicamente construido. Pensar en conocer desde lo subjetivo, es también (des)aprender a mirar. </p><p> Ante ello, construir nuevas narrativas en lo absoluto niega las condiciones históricas y materiales desde las cuales emergen y se localizan, en contraste y como se mencionó con anterioridad, permite reconocerlas sin los velos de la ficción. Es decir, dar cuenta de la existencia y capacidad de aquellas súper-estructuras que se auto-validan, designan y son capaces de permear en la construcción de identidades, es un paso necesario. Mismo que es imposible de dar si no se identifica el imaginario construido en torno al racismo, sexismo, y los espacios maltrechos e inacabados de un colonialismo material y epistémico. </p><p> La construcción desde la subjetividad involucra la capacidad de pensar desde una memoria confrontada y/o disociada a las categorías centrales, que se presentan como únicas y objetivas, mismas que perpetúan una serie de condiciones de dominación que se traducen en una asignación de roles histórico-económicos y de corporalidades subordinadas y constitutivas a la modernidad capitalista, a partir de la construcción de un imaginario específico y autorreferencial que se narra desde el privilegio.  </p><p> Replantear las posibilidades de la subjetividad no es entonces un ejercicio inocente, por el contrario, posee una compleja carga política ante la propia interpretación de quien (se) enuncia. Resignifica la capacidad de autoproducirse histórica, social y culturalmente, asumiéndose como un interlocutor válido, así como con capacidad de producir el mundo social y sus universos de sentido, como bien recuperan <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref1">Alvarado y Ospina, et. Al (2008).</xref>
</p><p> Asimismo, nos da espacio a pensar que otras historias no son solo posibles sino ya existentes, pero ocultas/invisibles en una metanarrativa ficcional, de la cual consciente o inconscientemente nos hemos sentido disociados. Esto querría decir que no es un proceso de pensamiento que parte desde cero, sino que se nutre de elementos históricos que han quedado ocultos de las narrativas oficiales y / o en el inconsciente del individuo o colectivo. Representa así, la posibilidad de alejarse de una historia única para re-encontrarnos en nuestras diversas propias historicidades. </p><p> En el plano de la formación de identidades podría intuirse que toda designación [entendida como el acto de destinar a alguien/algo para un fin] conlleva una asignación [entendida como el conceder–permitir; indicar, establecer u otorgar aquello que corresponde], que puede moldear una serie de rasgos identitarios [muchas veces concedidos desde el deber-ser-hegemónico]; de los que puede existir una disociación o naturalización.</p><p> En este sentido, los nominativos tienen una injerencia directa en la producción y reproducción de las condiciones histórico-económico-sociales, desde las cuales se ejerce el poder de las metanarrativas. La autorreferencialidad puede por tanto asumirse desde una designación hegemónica o desmontando voluntaria o involuntariamente las identidades (post)coloniales y sus roles, mediante una disociación con la metanarrativa que les instrumentaliza, en confrontación a la misma. </p><p> En su obra literaria así como en su propia vida, <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511826004_ref2">José María Arguedas (2013)</xref> narra el desmontaje de una identidad mestiza, y se pregunta: tras ello ¿Qué queda?, siendo un vacío la respuesta que aguarda, un limbo, que se instaura a partir de una crisis de referenciales, la cual llegará a ser tan fuerte y sin tregua a lo largo de sus días que culmina en suicidio. Desde su experiencia, podemos intuir que la disociación con una meta narrativa genera importantes consecuencias para el individuo. </p><p> El presente trabajo, a partir de una breve aproximación al tema, hace notar que la construcción del individuo a partir de su propia subjetividad es una herramienta necesaria para el desmontaje de roles asignados desde una perspectiva de la historia única y dando cuenta del peso de la metanarrativa en este proceso. Dicha subjetividad hace evidente la tensión entre los discursos dominantes y la construcción de sujetos a partir de sus propias narrativas, produciendo y legitimando la posibilidad de identidades otras.</p></sec></body><back><fn-group><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Las versiones anteriores se encuentran en Zenodo 10.5281/zenodo.4428852 y AmeliCA 2511826004.</p></fn></fn-group><ref-list><title>Bibliografía</title><ref id="redalyc_2511826004_ref1"><mixed-citation>Alvarado, S., Ospina, H. F., Botero, P. y Múñoz, G. (2008) Las tramas de la subjetividad política y los desafíos a la formación ciudadana en jóvenes. Revista Argentina de Sociología, vol. 6, núm. 1, noviembre-diciembre, 19-43.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Alvarado</surname><given-names>S</given-names></name><name><surname>Ospina</surname><given-names>H. F</given-names></name><name><surname>Botero</surname><given-names>P.</given-names></name><name><surname>Múñoz</surname><given-names>G.</given-names></name></person-group><article-title> Las tramas de la subjetividad
política y los desafíos a la formación ciudadana en jóvenes</article-title><source>Revista Argentina de Sociología</source><year>2008</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref2"><mixed-citation>Arguedas, J. M. (2013) El zorro de arriba y el zorro de abajo. Lima: Estruendomudo. Obtenido de Lamula.pe: https://redaccion.lamula.pe/2013/01/18/jose-maria-arguedas-yo-no-soy-un-aculturado/albertoniquen/</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Arguedas</surname><given-names>J. M.</given-names></name></person-group><source>Estruendomudo</source><year>2013</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref3"><mixed-citation>Echeverría, B. (2010) Modernidad y blanquitud. México, D.F.: Ediciones Era.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Echeverría</surname><given-names>B.</given-names></name></person-group><source>Era</source><year>2010</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref4"><mixed-citation>Federici, S. (2010) Calibán y la bruja: Mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: Traficantes de Sueños.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Federici</surname><given-names>S.</given-names></name></person-group><source>Traficantes de Sueños</source><year>2010</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref5"><mixed-citation>Grosfoguel, R. (2011) Racismo epistémico, Islamofobia epistémica y ciencias sociales coloniales. Tabula Rasa, 341-355.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Grosfoguel</surname><given-names>R.</given-names></name></person-group><article-title>Racismo epistémico, Islamofobia epistémica y ciencias sociales
coloniales</article-title><source>Tabula Rasa</source><year>2011</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref6"><mixed-citation>Mignolo, W. (2010) Desobediencia epistémica II. Pensamiento independiente y libertad de-colonial. Otros Logos, Revista de Estudios Críticos, 8-42.</mixed-citation><element-citation publication-type="journal"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Mignolo</surname><given-names>W.</given-names></name></person-group><article-title>Desobediencia epistémica II. Pensamiento independiente y libertad de-colonial</article-title><source>Otros Logos, Revista de Estudios Críticos</source><year>2010</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref7"><mixed-citation>Quijano, A. (2000) Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En E. Lander, La colonialidad del saber, eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. (págs. 201-246). Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Quijano</surname><given-names>A.</given-names></name></person-group><source>CLACSO</source><year>2000</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511826004_ref8"><mixed-citation>Saramago, J. (2013) El viaje del elefante. México, D.F.: Prisa ediciones.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Saramago</surname><given-names>J.</given-names></name></person-group><source>Prisa</source><year>2013</year></element-citation></ref></ref-list></back></article>
