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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d3 20150301//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1d3/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C.</publisher-name><publisher-loc><country>México</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/682446</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Posibilidades de una moderna teoría de los partidos políticos</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Possibilities of a modern theory of political parties</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><contrib-id contrib-id-type="orcid">http://orcid.org/0000-0003-1589-2518</contrib-id><name name-style="western"><surname>Burgos Chaparro</surname><given-names>César Mauricio</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>cmburgos@gmail.com</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original">Maestro en Administración y Políticas
Públicas</institution><institution content-type="orgname">Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C.</institution><country country="MX">México</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Marzo-Abril</season><year>2014</year></pub-date><volume>0</volume><issue>3</issue><elocation-id>e682446</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>15</day><month>01</month><year>2014</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>28</day><month>02</month><year>2014</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p>   Hasta ahora, hemos podido realizar algunas adecuaciones interpretativas de nuestra realidad política a la luz de esas teorías, pudiendo clasificar a nuestros partidos políticos según las características que manejan cada uno de los autores. Así, podemos decir, por ejemplo, siguiendo a Duverger que el PRI en México pudo tener una “estructura indirecta” en sus orígenes y que ningún partido político mexicano tuvo un “origen directo” o “parlamentario” pues no nacieron desde el poder. La estructura directa se da en partidos formados a partir de comités, células o milicias, es decir, en grupos más o menos cerrados y con enlaces verticales de comunicación. La estructura indirecta se da en partidos formados a partir de secciones o sectores que deciden formar parte del partido.  </p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p>   Until now, we have been able to make some interpretative adjustments to our political reality in light of these theories, being able to classify our political parties according to the characteristics that each of the authors uses. Thus, we can say, for example, following Duverger that the PRI in Mexico could have had an "indirect structure" in its origins and that no Mexican political party had a "direct origin" or "parliamentary" since they were not born from power. The direct structure occurs in parties formed from committees, cells or militias, that is, in more or less closed groups and with vertical communication links. The indirect structure occurs in parties formed from sections or sectors that decide to be part of the party. It could certainly be said that the PRI was born as a PNR from power but had an important supply of members from various sectors of society and in the integration of a large group of small political parties, which, incidentally, were not parties in the sense current term as they were not part of a whole within a real electoral competition, on the contrary, when Duverger refers to the parliamentary origin it deals with the European parties that were created from small groups within the parliament and that later on The universal nature of the vote was seen in the need to come together and create more or less similar interest groups.    </p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>partidos políticos</kwd><kwd> democracia</kwd><kwd> organizaciones políticas</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="en"><title>Keywords</title><kwd>political parties</kwd><kwd> democracy</kwd><kwd> political organizations</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="7"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p><disp-quote><p> “Es que los partidos políticos atraen a lo peor y a lo mejor de nosotros. Lo peor ya lo sabemos, lo leemos todos los días. Lo mejor también existe, no vaya a creer.” </p><p><xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref2">Torcuato S. Di Tella (1993)</xref></p></disp-quote></p><title>La
teoría de los partidos políticos</title><p>Toda
teoría está sujeta siempre a la posibilidad de que existan cambios en los
elementos que trata. Puede crecer, desaparecer y quedar obsoleta, puede
enriquecerse, etc. La teoría de los partidos políticos no es la excepción por
supuesto. Partimos del hecho de que no existe como tal una teoría de los
partidos políticos más o menos homogénea y que existen sí, y han existido desde
hace ya varios años, un grupo de científicos sociales preocupados por elaborar
o sistematizar el conocimiento de los partidos y que en términos generales
puede dividirse en tres grandes áreas:</p><p><list list-type="order"><list-item><p>El estudio de los partidos como organizaciones. Como autores importantes de
este estudio encontramos a <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref3">Maurice Duverger (2002)</xref> y
a<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref5"> Angelo Panebianco (1995)</xref>.
En este sentido, los partidos son estudiados de manera interna haciendo
hincapié en su funcionamiento, sus estructuras, sus sistemas de interrelación,
etc. Son vistos como sistemas en sí mismos.</p></list-item><list-item><p>La democracia interna de los partidos. En
este tipo de enfoque, <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref4">Michels (1996)</xref> es el primer autor
importante y que abre la puerta para estudios posteriores. Son estudios también
al interior de los partidos, enfocados más hacia la toma de decisiones, la
formación de clases dentro de los partidos, de grupos de poder, etc.</p></list-item><list-item><p>Los partidos vistos en relación con otros partidos, vistos ya desde un enfoque
más abierto, en un sistema de partidos. <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref7">Giovanni Sartori (2002)</xref> es el autor que
comienza a hablar de manera mas estructurada sobre esta manera de ver a los
partidos.</p></list-item></list></p><p>Sin
duda existen otros autores que han tratado sobre el tema
pero tomamos para éste ensayo como referencia a los anteriores autores por su
importancia teórica o por haber sido los primeros en tratar sobre los distintos
enfoques para el análisis de los partidos políticos.</p></sec><sec sec-type="materials|methods"><title>Adecuaciones
teóricas</title><p> Hasta ahora, hemos podido realizar algunas adecuaciones interpretativas de nuestra realidad política a la luz de esas teorías, pudiendo clasificar a nuestros partidos políticos según las características que manejan cada uno de los autores. Así, podemos decir por ejemplo, siguiendo a<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref3"> Duverger (2002) </xref>que el PRI en México pudo tener una “estructura indirecta” en sus orígenes y que ningún partido político mexicano tuvo un “origen directo” o “parlamentario” pues no nacieron desde el poder. La estructura directa se da en partidos formados a partir de comités, células o milicias, es decir, en grupos más o menos cerrados y con enlaces verticales de comunicación. La estructura indirecta se da en partidos formados a partir de secciones o sectores que deciden formar parte del partido. Ciertamente podría decirse que el PRI nació como PNR desde el poder pero tuvo una alimentación importante de miembros desde diversos sectores de la sociedad y en la integración de un grupo numeroso de partidos políticos pequeños <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref6">(Reveles, 2005),</xref> que dicho sea de paso, no eran partidos en el sentido actual del término pues no eran parte de un todo dentro de una competencia electoral real, por el contrario, cuando <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref3">Duverger (2002)</xref> hace referencia al origen parlamentario trata de los partidos europeos que se fueron creando a partir de pequeños grupos dentro del parlamento y que después al darse el carácter universal del voto se vieron en la necesidad de juntarse y crear grupos de intereses más o menos parecidos.  </p><p> Podemos decir también por ejemplo, tomando a <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref4">Michels (1996)</xref>, que en el PRI ha existido una rotación de las elites, que la oligarquía del partido cambió cuando después de José López Portillo entraron los tecnócratas al control del partido, o decir que la oligarquía del panismo se ha venido expresando en los cambios de liderazgos entre tradicionales y neopanistas desde en el partido ganó la presidencia de la república en el 2000 y perdió las últimas elecciones. Para <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref4">Michels (1996),</xref> toda organización tiende siempre hacia a oligarquía, un grupo dentro de la organización que busca el poder por el poder, que busca controlar la organización. En este sentido, la definición clásica -o al menos en la que muchos autores confluyen-, acerca de que los partidos políticos son organizaciones que buscan el poder en competencia con otros partidos, se ve rebasada y por la posibilidad de obtener poder no sólo en el gobierno al ganar una elección a través de un partido político sino también ganar cotos de poder dentro de un partido aunque no gane una elección, siempre y cuando se pueda mantener como organización. </p></sec><sec sec-type="discussion"><title>La
situación de los partidos</title><p> Actualmente los partidos políticos en general y en México en particular, han venido cayendo en un relativo descrédito. Cada vez son mayores las quejas de parte de la sociedad aduciendo que los partidos “son lo mismo” a la hora de gobernar. Los partidos han estado sufriendo de una crisis de legitimidad entonces, marcada tal vez desde el punto de la representación política: cada vez los partidos representan menos a los ciudadanos. En las sociedades democráticas actuales, se tiene la idea de que los partidos que pretenden gobernar, o los candidatos postulados por ellos, deben reflejar siempre las necesidades y opiniones de su electorado y eso es un fenómeno que muy rara vez sucede, por lo que cada vez se cree menos tanto en los políticos como en los partidos y se ven a estos últimos como un medio ya no muy confiable de representación, de hecho, a pesar de que actualmente existe la posibilidad de participar en elecciones mediante las candidaturas independientes “hasta el momento no se han propuesto otras formas de democracia que puedan operar sin el concurso de partidos” <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref1">(Alcántara y Freidenberg, 2003).</xref>
</p><p> A pesar de todo, los partidos son importantes para el funcionamiento democrático, es de hecho inconcebible una democracia sin partidos pues, “los partidos estructuran la competencia y dan forma a los resultados electorales, crean un universo conceptual que orienta a los ciudadanos y a las élites, (…), establecen acciones para la actuación legislativa; proveen de cuadros a las instituciones y hacen operativo al sistema político” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref1">Alcántara y Freidenberg, 2003)</xref>. Para <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref7">Sartori (2002)</xref>, por ejemplo, los partidos sirven como intermediadores, como medios de expresión de la sociedad hacia el gobierno y viceversa <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref7">(Sartori, 2002)</xref>.</p></sec><sec sec-type="conclusions"><title>A
manera de conclusión</title><p> La posibilidad de crear una moderna teoría de los partidos políticos tendría que recaer en los intentos por establecer estudios comparativos, por una parte, y por la otra, en la preocupación de la subsistencia misma de los partidos. Los estudios comparativos son tal vez los menos numerosos y al hacerlos siempre se topa con dificultades de adecuación teórica pues siempre existen características regionales diferentes que hacen el tema muy diverso. Tomemos en cuenta que la mayoría de las reflexiones teóricas sobre los partidos desde el siglo XIX se hicieron pensando en los partidos europeos, con democracias incipientes o algunas ya más o menos cimentadas, sin embargo, resulta necesario incrementar los estudios comparativos a pesar de las dificultades para adecuar elementos teóricos o agregar nuevos. Por el lado de la subsistencia de las organizaciones partidarias, habría que teorizar sobre las posibilidades de influencia de factores externos e internos al respecto en el sentido de las democracias modernas. Ya <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2511064006_ref5">Panebianco (1995)</xref> desde el “modelo originario” avisaba que hay elementos en los partidos que siempre están relacionados con su origen, es decir, que la forma de su origen era en parte su destino. Lo cierto es que los partidos se han consolidado a través de la institucionalización -carácter que les da una temporalidad mayor que un simple grupo de interés- pero se encuentran en un momento de descrédito y crisis de representatividad. Su fuerza actual puede radicar precisamente en que no hay otra forma de participación política que hasta ahora haya demostrado ser viable.  </p><p> Para el caso mexicano, los partidos políticos y los estudiosos de los partidos tienen varios retos, entre los que se destacan la reconversión de sus referentes doctrinarios y sus propuestas programáticas, así como sus mecanismos de comunicación con la ciudadanía y la fiscalización de los recursos públicos. En este sentido destaca la actual reforma que está por aplicarse en la que se obliga a los partidos a transparentar sus recursos.</p></sec></body><back><fn-group><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. 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Fondo de Cultura Económica, México</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Di Tella</surname><given-names>Torcuato</given-names></name></person-group><source>Fondo de Cultura Económica</source><year>1993</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511064006_ref3"><mixed-citation>Duverger, Maurice (2002) Los partidos políticos. Fondo de Cultura Económica, México</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Duverger</surname><given-names>Maurice</given-names></name></person-group><source>Fondo de Cultura Económica</source><year>2002</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511064006_ref4"><mixed-citation>Michels, Robert (1996) Los partidos políticos, Amorrortu editores, Buenos Aires</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Michels</surname><given-names>Robert</given-names></name></person-group><source>Amorrortu</source><year>1996</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511064006_ref5"><mixed-citation>Panebianco, Angelo (1995) Modelos de Partido, Alianza Universidad, Madrid</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Panebianco</surname><given-names>Angelo</given-names></name></person-group><source>Alianza Universidad</source><year>1995</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511064006_ref6"><mixed-citation>Reveles Vázquez, Francisco (2005) (coord.) Los partidos políticos en México. ¿crisis, adaptación o transformación? Ed. Gernika, UNAM, México</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Reveles Vázquez</surname><given-names>Francisco</given-names></name></person-group><source>Gernika</source><year>2005</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2511064006_ref7"><mixed-citation>Sartori, Giovanni (2002) Partidos y Sistemas de Partidos, Alianza editorial, Madrid</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Sartori</surname><given-names>Giovanni</given-names></name></person-group><source>Alianza editorial</source><year>2002</year></element-citation></ref></ref-list></back></article>
