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<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.1d3 20150301//EN" "http://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.1d3/JATS-journalpublishing1.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" dtd-version="1.1d3" specific-use="Marcalyc 1.2" article-type="research-article" xml:lang="es"><front><journal-meta><journal-id journal-id-type="redalyc">251</journal-id><journal-title-group><journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Analéctica</journal-title></journal-title-group><issn pub-type="epub">2591-5894</issn><publisher><publisher-name>Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C. y Arkho Ediciones</publisher-name><publisher-loc><country>Argentina</country><email>revista@analectica.org</email></publisher-loc></publisher></journal-meta><article-meta><article-id pub-id-type="ark">https://n2t.net/ark:34892/810297</article-id><article-categories><subj-group subj-group-type="heading"><subject>Artículos</subject></subj-group></article-categories><title-group><article-title xml:lang="es">Análisis de la implementación del sistema municipal anticorrupción</article-title><trans-title-group><trans-title xml:lang="en">Analysis of the implementation of the municipal anti-corruption system</trans-title></trans-title-group></title-group><contrib-group><contrib contrib-type="author" corresp="no"><name name-style="western"><surname>Petronilo Ortega</surname><given-names>María Luisa</given-names></name><xref ref-type="aff" rid="aff1"/><email>mpetronilo@cmq.edu.mx</email></contrib></contrib-group><aff id="aff1"><institution content-type="original">Maestrante</institution><institution content-type="orgname"> El
 Colegio Mexiquense, A.C.</institution><country country="MX">México</country></aff><pub-date pub-type="epub-ppub"><season>Julio-Agosto</season><year>2022</year></pub-date><volume>8</volume><issue>53</issue><elocation-id>e810297</elocation-id><history><date date-type="received" publication-format="dd mes yyyy"><day>18</day><month>01</month><year>2022</year></date><date date-type="accepted" publication-format="dd mes yyyy"><day>09</day><month>05</month><year>2022</year></date></history><permissions><ali:free_to_read/><license xlink:href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/"><ali:license_ref xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0">https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/4.0/</ali:license_ref><license-p>Atribución-NoComercial-CompartirIgual (CC BY-NC-SA) 4.0</license-p></license></permissions><abstract xml:lang="es"><title>Resumen</title><p>Conceptualizar la corrupción es complicado, pues son acciones que están en la clandestinidad y, por tanto, no es fácil identificarla. Para muchos, la corrupción va más allá de tratar de encasillarla en una definición, ya que para Arellano y Hernández (2016) la corrupción más que un concepto es un fenómeno, ya que tienen diferentes manifestaciones y por tanto es complicado encasillarla en una definición. Aunque esto no siempre fue así, por mucho tiempo la corrupción fue un tema tabú por diferentes países y organismos internacionales, pues se le daba el término de “Factor C” (Reyes, 2003), por no querer tratarla directamente por cuestiones políticas, económicas, organizacionales, culturales y sociales.</p></abstract><trans-abstract xml:lang="en"><title>Abstract</title><p>Conceptualizing corruption is complicated, since they are actions that are clandestine and, therefore, it is not easy to identify them. For many, corruption goes beyond trying to pigeonhole it in a definition, since for Arellano and Hernández (2016) corruption is more than a concept, it is a phenomenon, since it has different manifestations and therefore it is difficult to pigeonhole it in a definition. Although this was not always the case, for a long time corruption was a taboo topic by different countries and international organizations, since it was called "Factor C" (Reyes, 2003), because they did not want to deal with it directly for political and economic reasons. , organizational, cultural and social.</p></trans-abstract><kwd-group xml:lang="es"><title>Palabras clave</title><kwd>corrupción</kwd><kwd>muinicipios</kwd><kwd>Sistema Municipal Anticorrupción</kwd></kwd-group><kwd-group xml:lang="en"><title>Keywords</title><kwd>corruption</kwd><kwd>municipalities</kwd><kwd>Municipal Anti-Corruption System</kwd></kwd-group><counts><fig-count count="0"/><table-count count="0"/><equation-count count="0"/><ref-count count="12"/></counts></article-meta></front><body><sec sec-type="intro"><title>Corrupción</title><p><xref ref-type="fn" rid="fn9999">*</xref></p><p>Conceptualizar  la corrupción es complicado, pues son acciones que están en la clandestinidad  y, por tanto, no es fácil identificarla. Para muchos, la corrupción va más  allá de tratar de encasillarla en una definición, ya que para Arellano y  Hernández (2016) la corrupción más que un concepto es un fenómeno, ya que  tienen diferentes manifestaciones y por tanto es complicado encasillarla en  una definición. Aunque esto no siempre fue así, por mucho tiempo la corrupción  fue un tema tabú por diferentes países y organismos internacionales, pues se  le daba el término de “Factor C” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref11">Reyes, 2003</xref>), por no querer tratarla  directamente por cuestiones políticas, económicas, organizacionales,  culturales y sociales.   En un inicio,  la corrupción fue ligada al desarrollo “los países más desarrollados son a la  par los menos corruptos o los países más corruptos son los menos  desarrollados” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref11">Reyes, 2003</xref>:11), pues entre más desarrollado fuera un país  menos corrupto sería, por lo que la respuesta a la corrupción era la búsqueda  del desarrollo, lo que con el paso del tiempo se demostró que no era así, sino  que la corrupción es un tema complejo.   Continuando,  Noriega (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref8">2019</xref>: 203) expone tres rasgos principales para calificar un acto como  corrupto, la primera como una infracción al marco jurídico e inclusive a las  costumbres; el intercambio de bienes y servicios de manera clandestina; y la  obtención de beneficios propios o para un tercero.   Retomando a  Arellano (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref3">2016</xref>) la corrupción más que un concepto es un fenómeno  alrededor del cual se ha construido un discurso, desde diferentes perspectivas  políticas e ideológicas que intentan determinar comportamientos adecuados  alrededor del deber ser con referencia a un problema que tiene efectos  globales (2016: 30).   Por ello, por  el dinamismo de la corrupción es difícil confrontarla, ya que permanece no  descifrada y en algún sentido no nombrada, se caracteriza por ser un fenómeno  que está en la clandestinidad, pues son arreglos que están bajo la mesa, en la  clandestinidad, en la oscuridad y son negociaciones ilícitas (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref3">Arellano, 2016</xref>; Jiménez, 2019: 208; Reyes Heroles, 2003:12).</p></sec><sec sec-type="materials|methods"><title>Orígenes de la Política
 Pública</title><p>Los estudios de  las políticas públicas tienen su origen a principios de la década de 1950 en  los Estados Unidos y comenzó a desarrollarse con Harold Lasswell,  a partir de la publicación de su investigación “la orientación hacia las  políticas” en 1951 y después en 1971, “la concepción emergente de las ciencias  políticas”. La primera pertenece a la propuesta de policy sciences (ciencias de la política) que se explica a  través de una orientación de doble dimensión denominada “el conocimiento del  proceso de la política y en el proceso de la política”. Donde el  científico social tiene el propósito de unir sistemáticamente la ciencia en  una forma interdisciplinaria y las decisiones a través de la democracia.  (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref1">Aguilar, 2017a</xref>:39-46).   En la segunda  obra el autor retoma y refuerza el objeto de su trabajo anterior, “el  conocimiento del y en el proceso de la política”, donde su  propósito es corregir y mejorar las decisiones públicas dentro y fuera de  ella. El conocimiento del proceso de la política, knowledge  of, se refiere a la “tarea de conocer el proceso de las decisiones  políticas tal como están hechas” y el conocimiento en el proceso  político, knowledge in, se refiere a  la “tarea de incorporar los datos y los teoremas de las decisiones de la  política, con el propósito de corregir y mejorar las decisiones públicas”  (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref1">Aguilar, 2017a</xref>: 51-52). n  Con esta nueva  mirada al estudio de las ciencias de las políticas comienzan a surgir los  estudios a la nueva disciplina de políticas públicas (policy). Entre los principales estudiosos de las políticas  públicas y su ciclo de análisis se encuentran: Jeffrey Pressman  y Aaron Wildavsky (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref10">1998</xref>), Eugene Bardach  (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref4">2008</xref>), Meny  y Thoenig (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref6">1986</xref>), Roger W. Cobb,  André Noël <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref12">Roth  (2014)</xref>, entre muchos otros estudiosos de las políticas públicas.</p></sec><sec sec-type="materials|methods"><title>La concepción de las políticas públicas</title><p>De acuerdo a <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref12">Roth (2014)</xref> el estudio de las  políticas públicas se ha enfrentado a la búsqueda de la concepción y a la  dificultad semántica que trae consigo adaptar términos de origen inglés a la  lengua española, pues dentro de término política  está viene cobijada de tres concepciones que el idioma inglés si distingue. La  primera concepción, polity, se refiere al ámbito de gobierno de  las sociedades humanas; la segunda, politics se refiere a la actividad de organización y a la  lucha por el control del poder; y finalmente la última, policy se refiere a la designación de los propósitos y programas  que determinan las autoridades públicas (2014: 35). Cabe destacar, que es ésta  última, la policy, a la que se  refiere y engloba el estudio de las políticas públicas.   De igual  manera, las políticas públicas hacen referencia a lo que Dewey (1927) expresó  como “lo público y sus problemas” (citado en <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref9">Parsons, 2007</xref>: 35). Justo en el  entendimiento de lo público se construye el análisis de las políticas  públicas. De acuerdo a Parsons, que retoma el legado de la Antigua Roma (res publica y la res priva) y el análisis que realiza Hannah Arendt  sobre la dicotomía entre lo público y privado, resume que lo público se  refiere a la polis, la libertad, el espacio  masculino, la igualdad, etc., y lo privado a la unidad doméstica, la  necesidad, el espacio privado, la desigualdad, etc.   En este  sentido de la apreciación de lo público y lo privado, se retoma a Lahera (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref5">2004</xref>: 16) que entiende a las políticas como cursos  de acción y flujos de información, que están en relación a un objetivo  específico (público) establecido de manera democrática, los cuales son  desarrolladas por el sector público y el sector privado, donde algunas veces  la sociedad participa a través de instrumentos o mecanismos de participación.   Con la  búsqueda por definir las políticas públicas, muchos estudiosos se han  aventurado a definirlas, unos partiendo de lo más general y otros siendo más  específicos.   De manera general los autores Heclo y Wildavsky  (1974) definen a las políticas públicas como “una acción gubernamental  dirigida hacia el logro de objetivos fuera de sí misma” (citado en <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref12">Roth, 2014</xref>: 36). Los autores Meny  y Thoenig definen a la política pública “la acción  de las autoridades públicas en el seno de la sociedad” (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref6">1986</xref>:8). Para Aguilar  (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref2">2017b</xref>) éstas son “las acciones de gobierno, que tienen como propósito  realizar objetivos de interés público y que los alcanzan con eficacia y aun  eficiencia”.   Y de manera más específica, Merino las  define como “una intervención deliberada del Estado para corregir o modificar  una situación social o económica que ha sido reconocida como problema público”  (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref7">Merino, 2014</xref>: 17). Y para Aguilar éstas son “decisiones de gobierno  que incorporan la opinión, la participación, la corresponsabilidad y el dinero  de los privados, en su calidad de ciudadanos electores y contribuyentes”  (2017a: 36); las decisiones implican un proceso racional, informado y  comprometido de selección y definición de problemas, a partir de los medios  disponibles para darles posibles soluciones. (Aguilar, 2000a: 36).   Y finalmente para Roth las políticas  públicas son “un conjunto formado por uno o varios objetivos colectivos considerados  necesarios o deseables, de medios y acciones que son tratados, por lo menos  parcialmente, por una institución u organización gubernamental con la  finalidad de orientar el comportamiento de actores individuales o colectivos  para modificar una situación percibida como insatisfactoria o problemática”  (2014: 38).  A partir de estas definiciones, generales y específicas, se puede destacar dos elementos esenciales: el primero,  no toda intervención o acción pública es una política pública, pues para que  adquiera esta dominación debe ser una decisión tomada por los órganos  representativos del Estado (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref7">Merino, 2014</xref>), siendo este el primer elemento en  el que coinciden los autores antes mencionados. El segundo elemento, es la  identificación de una situación insatisfactoria, pues la acción de gobierno  está enfocada en dar una posible solución y/o modificar un problema.</p></sec><sec sec-type="materials|methods"><title>El ciclo de las políticas públicas</title><p>Para el  análisis de políticas públicas, el ciclo por fases o etapas es el que más  predomina en su análisis. De acuerdo a Aguilar (2017), este es un proceso por  etapas, el cual indica componentes lógicamente necesarios, pues cada uno posee  actores, restricciones y resultados propios. Para <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref12">Roth  (2014)</xref> el ciclo de las políticas públicas son el marco secuencial clásico y el  más popular en el proceso de análisis de la política pública.   Si bien  existe varias etapas en la vida de una política pública, los autores han  coincidido que existen por lo menos cuatro fases que son indispensables y que  retoman la mayor parte de la vida y el proceso de las políticas públicas, las  cuales son: la gestación del problema público, la formulación, la  implementación y la evaluación.   La primera fase es la gestación del problema  público, donde se hace el diagnóstico de un problema que aqueja a un sector de  la población. En esta fase se identifica el problema, éste puede  ser identificado o definido por actores gubernamentales, políticos o sociales.  Para poder definir un problema como público, Weber y Rittel (1973) establecen que éste  debe ser un malestar o una incertidumbre que padece la sociedad o una  comunidad determinada (citado por <xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref1">Aguilar, 2017a</xref>: 55). Sin embargo, no siempre  la gestación de un problema público es dada en un marco formal, sino que esta  puede ser dada por características no institucionales: negociaciones bajo la  mesa e intereses privados. Además, para que un problema pueda ser atendido,  éste debe entrar a la agenda gubernamental.   La segunda fase,  la formulación o el diseño de la política, esta se da una vez que se reconoce  la existencia de un problema que debe ser resuelto. De acuerdo a Bardach (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref4">2008</xref>: 31) para el diseño de una política pública,  es muy importante la definición del problema, pues se debe identificar cuál es  el problema social que se desea solucionar, cuáles son los objetivos que se  persiguen, establecer sus causas, así como las acciones y alternativas que se  desarrollaran.   La tercera fase,  la implementación es la puesta en marcha de la política pública. Es en esta  fase donde se manifiesta el éxito de la política, ya que puede existir un buen  diseño, pero si no se implementa bien el programa (la acción que se decidió  establecer) los resultados no serán los esperados y la política pública no  resolverá el objetivo por la cual fue creada.   Para Bardach (<xref ref-type="bibr" rid="redalyc_2514736003_ref4">2008</xref>: 15) la implementación es un proceso de  interacción estratégica que se da entre numerosos intereses espaciales, donde  cada uno persigue sus propios objetivos, que podrían ser o no compatibles con  los objetivos de la política.   Y para Aguilar  (2017b: 10) la implementación es la puesta en práctica de las políticas, donde  las mejores decisiones públicas pueden desfigurarse (alterarse o modificarse)  en el proceso de realización, y por consecuencia, se establecerán estrategias  para evitar desvíos e incumplimientos.  Cabe destacar que  la implementación será explicada de manera más específica en el siguiente  apartado, por ser la fase de análisis de la presente investigación.   Finalmente, la  última fase que es la evaluación entendida para Canto y Castro (2002: 72) como  la ubicación de la distancia entre los resultados esperados y los obtenidos.  En esta fase de la política es preferible que solo participen individuos  expertos en evaluación de políticas públicas, por la complejidad del asunto.  Dado que la evaluación es un proceso difícil y sin conclusiones que necesita  la participación principalmente de analistas de políticas públicas y expertos  en la temática que se pretende abordar.</p></sec></body><back><fn-group><fn id="fn9999"><label>*</label><p>Esta versión del marcado fue hecha por Realidad e Historia (Concepción, Chile) en 2026 sobre la base del XML original de la revista. Se normalizó el uso del identificador persistente ARK, el elocation ID y nuevas galeradas XML-JATS, EPUB, HTML y PDF. A excepción de lo antes explícitamente mencionado, no se realizaron cambios en el artículo. Las versiones anteriores se encuentran en Zenodo 10.5281/zenodo.10408260 y AmeliCA 2514736003.</p></fn></fn-group><ref-list><title><bold>Bibliografía</bold></title><ref id="redalyc_2514736003_ref1"><mixed-citation>Aguilar, L. (2017a). Estudio Introductorio. En L. Aguilar (edic.), <italic>Problemas públicos y agenda de gobierno </italic>(pp.15-72). México: Miguel Ángel Porrúa.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Aguilar</surname><given-names>L.</given-names></name></person-group><source>Problemas públicos y agenda de gobierno</source><year>2017</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref2"><mixed-citation>Aguilar, L. (2017b). Estudio Introductorio. L. Aguilar (edic.), <italic>La implementación de las políticas públicas </italic>(pp. 15-96). México: Miguel Ángel Porrúa.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Aguilar</surname><given-names>L.</given-names></name></person-group><source>La implementación de las políticas públicas</source><year>2017</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref3"><mixed-citation>Arellano, D. (2016). Corrupción y denuncia. La denuncia como instrumento social: y sus reto. México: Auditoria Superior de la Federación.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Arellano</surname><given-names>D.</given-names></name></person-group><source>Auditoria Superior de la Federación</source><year>2016</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref4"><mixed-citation>Bardach, E. (2008). <italic>Los ocho pasos para el análisis de Políticas Públicas. </italic>México: Miguel Ángel Porrúa-CIDE.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Bardach</surname><given-names>E.</given-names></name></person-group><source>CIDE</source><year>2008</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref5"><mixed-citation>Lahera, E. (2004). <italic>Introducción a las políticas públicas</italic>, Santiago: Fondo de Cultura Económica.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Lahera</surname><given-names>E.</given-names></name></person-group><source>Fondo de Cultura Económica.</source><year>2004</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref6"><mixed-citation>Meny, Y. y Thoenig, C. (1986). <italic>Les politiques publiques.</italic> Paris: PUF [libre traducción].</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Meny</surname><given-names>Y.</given-names></name><name><surname>Thoenig</surname><given-names>C.</given-names></name></person-group><source>Les politiques publiques Paris: PUF [libre traducción]</source><year>1986</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref7"><mixed-citation>Merino, M. (2014). P<italic>olíticas Públicas. Ensayo sobre la intervención del Estado en la solución de problemas públicos</italic>. México: CIDE.</mixed-citation><element-citation publication-type="book"><person-group person-group-type="author"><name><surname>Merino</surname><given-names>M.</given-names></name></person-group><source>CIDE</source><year>2014</year></element-citation></ref><ref id="redalyc_2514736003_ref8"><mixed-citation>Noriega, J. (2019). 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