Analéctica nació en México en 2013 como una revista académica dedicada al pensamiento crítico latinoamericano. Su proyecto fue impulsado originalmente por Juan Carlos Martínez Andrade y contó desde sus primeros años con el respaldo de la Red de Esfuerzos para el Desarrollo Social Local, A.C. La revista se concibió como un espacio de diálogo, reflexión y circulación de ideas, abierto al encuentro entre nuevas generaciones de investigadores y académicos con trayectorias consolidadas. Su propio nombre remite al método analéctico desarrollado por Enrique Dussel y a una forma de pensar desde la alteridad, la crítica y la realidad latinoamericana.
Durante sus primeros años, Analéctica fue construyendo paulatinamente su identidad editorial. Primero se presentó como Analéctica. Revista electrónica de pensamiento actual y, desde 2014, como Analéctica. Revista electrónica de pensamiento crítico. Más allá de estos cambios de denominación, permaneció la idea que había dado origen al proyecto: sostener un espacio latinoamericano para la producción y discusión de pensamiento crítico.
Un momento decisivo de esta historia se produjo en 2018. Después de un prolongado intento por obtener el ISSN de la revista en México, Fernando Proto Gutiérrez ofreció su colaboración desde Argentina e hizo posible la gestión mediante la cual Analéctica recibió el ISSN electrónico 2591-5894. Su participación fue mucho más amplia que aquel trámite: Fernando y Arkho Ediciones, la editorial que fundó, se incorporaron activamente al trabajo de edición, producción y circulación de la revista. Durante una etapa, la edición llegó a recaer completamente en Arkho, que dio continuidad material al proyecto desde Argentina y contribuyó a sostener su presencia académica. La colaboración entre México y Argentina se extendió durante varios años y constituye una parte importante de la historia de Analéctica.
Posteriormente, la edición volvió a concentrarse completamente en México bajo la conducción de Juan Carlos Martínez Andrade. Así, las distintas etapas mexicana y argentina formaron parte de la trayectoria de una misma revista, construida mediante relaciones de colaboración entre personas e instituciones que compartieron la responsabilidad de mantenerla activa. Esa continuidad explica también que la historia de Analéctica sea inseparable del trabajo de quienes la fundaron, dirigieron, editaron, publicaron en ella y colaboraron con su desarrollo a lo largo de los años.
A fines de 2025 comenzó una nueva etapa. Juan Carlos Martínez Andrade decidió transferir de manera definitiva la titularidad editorial de Analéctica a Ismael Cáceres-Correa, junto con su identidad editorial, archivos históricos y recursos digitales, con el propósito de asegurar la continuidad del proyecto. Poco después, Fernando Proto realizó también la cesión correspondiente al registro del ISSN obtenido en Argentina. De esta manera, la responsabilidad por la continuidad de la revista pasó a Chile, manteniéndose expresamente su historia y su identidad como un proyecto iniciado en México en 2013.
Ismael Cáceres-Correa desarrolla labores de edición científica desde 2011 y su trayectoria ha estado vinculada principalmente con revistas académicas latinoamericanas. Fue coeditor jefe de Revista de Humanidades, ha ejercido funciones editoriales en Revista nuestrAmérica y Utopía y Praxis Latinoamericana, y ha colaborado como asesor externo en procesos editoriales de revistas como Entretextos y Ciencia e Ingeniería. Antes de asumir la titularidad de Analéctica había formado parte, además, de su Comité Editorial Internacional durante varios años. Su trabajo se ha extendido a la gestión de revistas científicas, organización de flujos editoriales, publicación en acceso abierto, OJS, producción de XML-JATS y BITS, metadatos, preservación digital y desarrollo de herramientas destinadas a la edición científica. Esa experiencia editorial y técnica constituye la base desde la cual asume la responsabilidad de continuar un proyecto que posee una historia propia y anterior a su actual conducción.
La llegada de Analéctica a Chile representa, por ello, una continuidad antes que un nuevo comienzo. La revista conserva como parte de su identidad el trabajo realizado desde México y Argentina y reconoce la contribución de las personas que hicieron posible sus diferentes etapas. La responsabilidad de su actual dirección consiste tanto en desarrollar nuevas capacidades editoriales como en cuidar esa memoria y mantener vivo el sentido académico que ha acompañado al proyecto desde su fundación.
Los años 2026 y 2027 han sido definidos como un período de transición editorial. Transición significa aquí transformación y trabajo, no detención. Durante estos años se revisarán progresivamente los procedimientos de edición, la organización de los equipos, las políticas editoriales, la infraestructura tecnológica y las formas de publicación. El propósito es fortalecer las condiciones que permitan a Analéctica sostenerse en el tiempo como revista científica, incorporando prácticas actuales de edición y comunicación académica.
Estos cambios se realizan manteniendo aquello que da continuidad al proyecto: su orientación hacia el pensamiento crítico, su raíz latinoamericana, la idea intelectual que dio origen a su nombre, el acceso abierto y el compromiso ético con autores, lectores, editores y comunidades académicas. Desde Chile comienza así una nueva etapa de Analéctica, construida sobre una historia que comenzó en México, encontró durante varios años un importante espacio de colaboración en Argentina y continúa desarrollándose como parte de una experiencia editorial latinoamericana compartida.
Esa condición latinoamericana no depende de la ubicación de su sede editorial ni de los registros administrativos que hayan acompañado cada etapa de su historia. Analéctica no se convierte ahora en una revista chilena, del mismo modo que su trayectoria no puede reducirse a haber sido mexicana o argentina. Las revistas científicas permanecen vivas porque existen comunidades que las escriben, las editan, las leen, las discuten y las sostienen en el tiempo. La comunidad que ha construido Analéctica ha atravesado fronteras y ha hecho de esa circulación una parte de su propia identidad. Por eso, mientras cambian las sedes, las personas y las formas de editar, permanece una definición fundamental: Analéctica es una revista latinoamericana de pensamiento crítico, construida desde América Latina y sostenida por quienes continúan haciendo posible ese espacio común de reflexión y diálogo.
